El supremacista blanco Dylann Roof fue condenado a muerte este martes por la masacre en 2015 de nueve fieles en una iglesia de la comunidad negra en Charleston, en el sureste de Estados Unidos.

 

El joven blanco, de 22 años, escuchó la sentencia del tribunal federal de Charleston, en Carolina del Sur, con las manos tomadas sobre su regazo y con una semisonrisa.

 

Antes de esa decisión, el ahora condenado había decidido abstenerse de ejercer su defensa y dejó al tribunal que lo enjuiciaba con las manos libres para aplicar la pena capital: "Tuve que hacerlo y todavía siento que debía hacerlo", dijo.

 

 

El 17 de junio de 2015, Roof se unió a un grupo de estudio de la biblia en la iglesia metodista episcopal africana Madre Emanuel, un símbolo de la lucha contra la esclavitud en esta ciudad, y minutos después emprendió una masacre en la que murieron nueve personas negras.

 

En su propio alegato de cierre, el abogado de la fiscalía Jay Richardson recordó al tribunal que Roof "ejecutó cruelmente" a "personas a las que describió en sus escritos como meros animales salvajes".

 

Roof dijo que el odio que sienten hacia él los familiares de las víctimas, el público en general y el fiscal es similar a los sentimientos que él tenía hacia los feligreses. Y añadió, en un discurso no del todo coherente, que la suya fue una compulsión natural.

 

"Creo que podemos decir que nadie en su sano juicio quiere ir a una iglesia a matar gente", dijo Roof. "Lo que digo es que nadie que odie algo tiene una buena razón para hacerlo".

 

"Nadie, incluyendo la fiscalía, que piense que estoy lleno de odio tiene la menor idea de lo que es el odio realmente. No saben nada del odio".

 

Luego buscó -ambiguamente- la compasión del jurado para obtener la cadena perpetua en lugar de la pena de muerte.

 

"Tengo el derecho de pedirles cadena perpetua, pero no sé de qué serviría eso de todos modos. Sólo uno de ustedes tiene que estar en desacuerdo con los demás jurados".

 

Fuente: Clarín