La expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, candidata a un escaño en el Senado para las elecciones de octubre, condenó el atentado contra el abanderado presidencial de la ultraderecha Jair Bolsonaro, pero alertó que "incentivar el odio crea ese tipo de actitudes".

 

Bolsonaro, uno de los más férreos y polémicos adversarios del Partido de los Trabajadores (PT), de Rousseff, fue acuchillado en medio de un acto de campaña y sufrió heridas en el abdomen por las que debió ser operado, aunque se encuentra fuera de peligro.

 

"Creo que es lamentable", pues "en un país democrático que se respeta no se puede permitir que se acuchille a un candidato ni a nadie", dijo Rousseff a periodistas tras visitar en prisión al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, su padrino político y condenado a doce años por corrupción.

 

Rousseff, destituida en el 2016 por irregularidades fiscales, apuntó sin embargo que "incentivar el odio", algo de lo que el PT acusa a Bolsonaro, "crea ese tipo de actitudes".

 

La ex Mandataria recordó que, en un reciente acto de campaña, el líder de la ultraderecha empuñó un trípode como si fuera un arma y le dijo a su público "vamos a fusilar a la 'petralhada'", como muchos se refieren en forma peyorativa a los militantes del PT. "Usted no puede decir que va a matar a alguien, principalmente si es candidato a presidente", declaró Rousseff, quien también exigió que el atentado contra Bolsonaro "no quede impune".

 

Bolsonaro, conocido por sus declaraciones machistas, racistas y homófobas, es también un nostálgico de la última dictadura, en la que Rousseff fue a prisión por sus vínculos con grupos que estaban en la lucha armada contra el régimen. En el 2016, cuando se pronunció como diputado en favor de la destitución de Rousseff, Bolsonaro dijo que lo hacía en memoria del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, uno de los jefes de la represión en la dictadura y quien, según la ex mandataria, "fue uno de los mayores torturadores de Brasil".