La masacre ocurrió en el aparcamiento de la firma Hartford Distributor, en la ciudad de Manchester, donde Omar Thornton, un trabajador de 34 años de ese centro, disparó contra varias personas antes de suicidarse.
Thornton, que trabajaba como conductor para la compañía había sido citado para abordar "un problema disciplinario". El asesino se negó a renunciar y comenzó el tiroteo.
"El sindicato le había pedido que viniera para que se reuniera con la empresa. Entró y empezó a disparar", explicó un representante sindical.
La gobernadora de Connecticut, Jodi Rell, emitió un comunicado de condolencia a los familiares de las víctimas. "Fue un acto de violencia sin sentido que nos dejó a todos conmovidos y nos recuerda cuán preciosa y frágil es la vida", señaló Rell.

