Una cámara de seguridad la muestra de madrugada en las calles de Reikiavik, está sola y tambaleante luego de haber pasado la noche en un bar. Todo es misterio desde ese momento. Pero lo más desconcertante en torno a la búsqueda de Birna Brjansdottir, una chica de 20 años, es que su desaparición se produjo en Islandia, un país que posee uno de los índices delictivos más bajos del mundo.

 

 

Birna fue vista por última vez a las 5 de la madrugada del sábado pasado, tras salir de un bar de Reikiavik. Sus zapatos aparecieron en el puerto de Hafnarfjordur, al sur de Reikiavik, cerca de un muelle en el que había estado amarrado el buque "Polar Nanoq", un pesquero de Groenlandia. Su celular también fue encontrado en esa zona. Alguien, antes, lo había apagado.

 

El "Polar Nanoq" zarpó el mismo día de la desaparición de Birna. Las autoridades lo obligaron a regresar, escoltado por guardacostas. Su tripulación fue interrogada por la Viking Squad, una unidad de élite de la policía islandesa. Tres marineros quedaron detenidos preventivamente. Esa misma jornada, Reikiavik fue escenario de una marcha que repitió el recorrido que hizo la chica antes de desaparecer.

 

 

El pesquero fue allanado y revisado de punta a punta. No se encontraron indicios de la presencia de Birna. La policía, incluso, cree que la chica no estuvo a bordo. Un coche, sin embargo, está en la mira de los investigadores: fue visto cerca de las 6.30 de la mañana cerca del barco. Un vehículo idéntico fue detectado en un sitio muy próximo al sitio donde la joven fue vista por última vez.

 

La desaparición de Birna movió los cimientos de Islandia, que posee 323.000 habitantes y es uno de los países con menor índice de criminalidad del mundo: un promedio que araña dos crímenes cada 100 mil habitantes en los últimos años. La sensación de inseguridad es tan desconocida que la policía -que habitualmente realiza desarmada sus patrullajes- disparó por primera vez a un hombre en diciembre de 2013.


Fuente: Clarín