De acuerdo a esta ley, que ya fue aprobada por el Parlamento ruso y el Consejo de la Federación, los episodios de violencia de género serán consideradas a partir de ahora como infracciones administrativas, y sólo serán punible en caso de que la víctima presente lesiones visibles o que sea golpeada más de una vez al año. 
 

Antes de la aprobación de la ley, el agresor podía llegar a ser condenado hasta a dos años de prisión.
 

A partir de ahora, su pena quedará conmutada con el pago de una multa mínima de 500 dólares, el arresto administrativo de quince días y tres meses de servicios sociales, según la agencia de noticias DPA.
 

La ley fue impulsada por la presidenta de la Comisión de Familia, Mujer e Infancia de la Duma, la diputada ultraconservadora Yelena Mizulina, quien durante el debate legislativo sostuvo que por culpa de "una cachetada" se están rompiendo familias enteras.
 

Los críticos de la ley advirtieron que la despenalización de la violencia de género contribuirá a tapar un problema que consideran "endémico" y relacionado con el abuso del alcohol.