En momentos poco felices para la Corona de España por las denuncias de corrupción que salpican a miembros de la familia real, el rey Juan Carlos I anunció ayer que abdica al trono español a favor de su hijo el príncipe de Asturias Felipe de Borbón para dar paso a ‘una nueva etapa de esperanza‘, tras un reinado de 39 años.
Fueron casi cuatro décadas de reinado por las cuales Juan Carlos de Borbón será recordado como la pieza clave que abrió un periodo de democratización y libertades en España.
La abdicación aún no está regulada en España. Por eso, el Parlamento tendrá que aprobar ahora una ley orgánica para hacerlo, según establece la Constitución Española de 1977. La sucesión en el trono español sigue el orden regular de primogenitura, pero la ley prefiere al varón frente a la mujer. Desde hace tiempo se pretende cambiar eso para adecuar la situación a los nuevos tiempos.
Cuando nació la infanta Leonor, la primogénita de los futuros reyes Felipe y Letizia, la presión por el cambio creció, sobre todo cuando la princesa volvió a quedar embarazada. Pero el nacimiento de otra niña, la infanta Sofía, acabó con esa presión.
El monarca anunció su decisión en un mensaje emitido en directo por los canales de televisión y radio, en el que se mostró cercano y en el que afirmó sentirse orgulloso de los españoles por los logros conseguidos y les expresó su gratitud por el apoyo que le ofrecieron.
Con su renuncia, el rey dijo que quiere ‘abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación‘.
‘Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando‘, dijo el rey.
El mensaje fue grabado en su despacho, en el que había una fotografía en la que aparece junto al príncipe Felipe y su nieta, la infanta Leonor, como símbolo de continuidad de la Corona, y una imagen en la que se le puede ver con su padre, Juan de Borbón, Conde de Barcelona.
‘Mi hijo Felipe, heredero de la Corona, encarna la estabilidad, que es seña de identidad de la institución monárquica‘, declaró el rey en su mensaje, en el que subrayó que su sucesor ‘tiene la madurez, la preparación y el sentido de la responsabilidad necesarios para asumir con plenas garantías la Jefatura del Estado‘.
Expresó también su gratitud a la reina Sofía por su ‘colaboración y generoso apoyo‘.
El rey Juan Carlos fue un gran impulsor de las Cumbres Iberoamericanas, a las que asistió desde su lanzamiento con la única excepción de la última, celebrada en Panamá en octubre de 2013 y a la que no pudo acudir al encontrarse convaleciente de una intervención quirúrgica. Por su parte, Felipe de Borbón, de 46 años, es muy conocido en Latinoamérica porque desde 1996 ha acudido a 69 tomas de posesión de presidentes del continente.
El rey explicó que desde que cumplió 76 años, el pasado mes de enero, empezó a preparar su sucesión.
Conocían su secreto el príncipe Felipe, Rajoy, el líder de la oposición, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, así como el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, y varios antecesores de este.
El rey Juan Carlos nació el 5 de enero de 1938 en Roma, capital de Italia. Tres años después, el 15 de enero de 1941 el rey Alfonso XIII abdica en su hijo el infante Don Juan, tras la renuncia de los dos mayores, por lo que su
nieto Juan Carlos, primogénito varón, se convierte en heredero de la Corona.
Fue proclamado Rey en noviembre de 1975, cuando habían pasado sólo dos días de la muerte del dictador Francisco Franco, iniciándose así la transición a una monarquía parlamentaria que marcó una época con su estilo abierto y cercano.
Pero Juan Carlos de Borbón será recordado por su crucial intervención en la madrugada del 24 de febrero de 1981, cuando su condena del golpe de Estado que se estaba desarrollando en el Congreso supuso el inicio del fracaso de la sublevación de los militares contrarios a los rápidos cambios que se estaban produciendo en España tras la dictadura franquista.

