El papa Francisco vivió ayer una de las jornadas más emocionantes de su viaje al Corea del Sur al beatificar a 124 mártires católicos coreanos muertos en los siglos XVIII y XIX tras renunciar al confucianismo. También visitó un centro católico de atención a discapacitados de Corea del Sur, donde criticó la ‘hipocresía‘ de los religiosos que ‘viven como ricos‘.
‘Su ejemplo tiene mucho que decirnos a nosotros que vivimos en sociedades en las que, junto a inmensas riquezas, prospera silenciosamente la más denigrante pobreza; donde rara vez se escucha el grito de los pobres‘, aseguró el pontífice en la homilía de la misa de beatificación en la que volvió a hacer una condena al materialismo. ‘Los mártires nos invitan a poner a Cristo por encima de todo y a ver todo lo demás en relación con él. Nos hacen preguntarnos si hay algo por lo que estaríamos dispuestos a morir‘, afirmó su Santidad, Jorge Bergoglio.
Francisco llegó al lugar de la misa, en la plaza de Gwanghwamun en el centro de Seúl, a bordo del ‘Papamóvil‘ abierto, en medio de gritos de ‘¡Viva el Papa!‘ que le brindó una multitud entusiasmada, que según el Vaticano eran unas 800.000 personas. La beatificación tuvo como protagonistas a Paul Yin Ji-Jung, un noble convertido al catolicismo que creó la iglesia católica coreana y fue asesinado en 1791, así como 123 de sus seguidores. Gran parte de los homenajeados fueron torturados y ejecutados ‘en los primeros días de la Iglesia en Corea‘.
En el momento en que Francisco pronunció la fórmula en latín de la beatificación sonaron trompetas y los fieles estallaron en aplausos, acercando así a los mártires a un paso de la santidad.
El catolicismo tiene una historia particular en la península coreana, donde fue introducido por nobles locales que lo conocieron durante una visita a Pekín, China. Los católicos fueron perseguidos en Corea hasta fines del siglo XIX por la dinastía Joseon, que era hostil a las influencias occidentales. Uno de los objetivos del viaje de Francisco -el primero de un papa a Asia desde 1995- es apoyar los esfuerzos de evangelización en el continente.
Tras la ceremonia de beatificación, el Papa argentino sentenció que ‘la hipocresía de los hombres y mujeres consagrados que profesan el voto de pobreza y, sin embargo, viven como ricos, daña el alma de los fieles y perjudica a la
Iglesia‘. Francisco se pronunció así frente a 4.000 miembros de las comunidades religiosas surcoreanas en el complejo de Kkottongnae, 100 km al Sur de Seúl.
El pontífice también defendió la castidad que ‘expresa la entrega exclusiva al amor de Dios‘, en un momento en que se ha planteado -desde ciertos sectores- la desaparición del celibato en la Iglesia católica.
El centro de Seúl apareció completamente abarrotado horas antes de que comenzara la misa de beatificación y muchos de los asistentes pasaron la noche en los alrededores antes de someterse a unos exhaustivos controles de seguridad.
Hoy, el Papa se reunirá con obispos asiáticos y celebrará una misa con los jóvenes en un monumento a los mártires en Sosan.
La misa de cierre de su gira el lunes en la catedral de Myongdong, en Seúl, estará dedicada a pedir por la paz y la reconciliación entre las dos Coreas.

