La primera ministra británica, Theresa May , anunció hoy que expulsará a 23 diplomáticos rusos, a quienes les dio una semana para irse del país. La drástica decisión de la mandataria llega tras vencerse el plazo dado a Moscú para que brinde explicaciones sobre el ataque al exespía Sergei Krispal, envenenado con un agente neurotóxico mortal.

 

El gobierno británico le había dado tiempo hasta la medianoche a la administración deVladimir Putin para que ofrezca una explicación convincente sobre el ataque al exespía, quien permanece internado junto a su hija, en estado crítico, desde el domingo pasado en un hospital de la localidad de Salisbury.

 

Además, May informó que cancelará la invitación al ministro de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, y que ningún funcionario británico de alto rango o miembro de la familia real asistirá al Mundial de fútbol que se disputará este año en Rusia.

 

Ante la falta de respuesta, May había advertido que impulsaría sanciones, dado que consideró que es "muy probable" que Rusia sea responsable del ataque. Se trata de la expulsión más grande de funcionarios de este país en 30 años, según publica el diario The Independent.

 

 

El ataque

Sergei Skripal, un exmilitar de inteligencia ruso de 66 años que trabajó para los servicios secretos británicos, y su hija Yulia, de 33, fueron encontrados inconscientes en un banco en el centro de Salisbury. Ahora, ambos están internados y luchan por sobrevivir.

 

El exagente encubierto había sido condenado en Rusia en 2006 por espiar para el Reino Unido. En 2010, en el marco de un intercambio de prisioneros entre Moscú yWashington , recibió el estatus de refugiado en Gran Bretaña.

 

El ataque contra Skripal y su hija es el último de una lista considerable de enemigos del Kremlin muertos en forma misteriosa en Gran Bretaña. El anterior fue el exespía ruso Alexander Litvinenko, envenenado en 2006 con polonio 210, una sustancia radiactiva letal.