Manila, 8 de diciembre.- Al menos 23 personas murieron y más de un
millón quedaron desplazadas en Filipinas por el Hagupit, que pierde
fuerza y ha sido rebajado de tifón a tormenta tropical según se
acerca a Manila, por cuyas cercanías pasará esta noche.

Los vientos sostenidos de 175 kilómetros por hora con los que
Hagupit tocó tierra este sábado en la localidad de Dolores, en Samar
Oriental (centro de Filipinas), se convirtieron esta jornada en
vientos de 85 kilómetros por hora.

No obstante, los vientos siguen siendo peligrosos, así como las
inundaciones creadas por las copiosas precipitaciones.
‘Dieciséis de los fallecidos fueron a causa de una riada
provocada por las intensas lluvias en la localidad de Borongan, en
Samar Oriental‘, explicó Richard Gordon, presidente de la Cruz Roja
filipina, la organización que ha ofrecido el balance de 23 víctimas
mortales.

Aunque el Consejo Nacional de Gestión y Reducción de Riesgo de
Desastres de Filipinas aún no ha confirmado esa cifra, Gordon
declaró a la cadena de televisión local ANC que el balance de
víctimas mortales puede crecer porque ‘hay muchas zonas a las que
todavía no se ha conseguido llegar‘.

‘Seguimos peinando la zona, pero muchas de ellas no son de fácil
acceso y, como la red de comunicación se ha visto afectada, no
podemos recibir información‘, explicó el máximo representante de la
Cruz Roja filipina.

Las agencias gubernamentales comenzaron hoy la distribución de
material de ayuda humanitaria, mientras más de 1.700 soldados
habilitan las carreteras en la isla de Samar, donde el viento
destruyó numerosos hogares y derribó árboles.

En Manila, autoridades y residentes continúan los preparativos
para recibir a la tormenta que, según la Agencia Meteorológica de
Filipinas (PAGASA), avanza a 15 kilómetros por hora con vientos
sostenidos de 85 kilómetros por hora y ráfagas de hasta cien
kilómetros por hora.

Se evacúan las zonas cercanas a la costa de Manila, que se
inundan frecuentemente, se han suspendido todas las clases en
colegios y universidades hoy y mañana, y se han cerrado las oficinas
gubernamentales.

Además, el sistema de transporte público ferroviario cerró hoy
antes de la hora habitual, mientras que las empresas acortaron la
jornada de trabajo para que la gente pudiera volver a sus hogares
antes de la llegada de Hagupit.

Manila, que se encuentra bajo nivel de alerta 2 de un máximo de
4, es una de las ciudades con mayor densidad de población del mundo
(doce millones de personas), lo que, unido al mal estado de las
infraestructuras, provoca que se produzcan graves inundaciones
varias veces al año.

Aparte de informaciones puntuales sobre algunos estragos
ocasionados por el tifón, el Gobierno filipino aún no ha publicado
un informe oficial sobre el total de los daños, pero asegura que en
principio los preparativos parecen haber dado resultado.

‘Esta vez las autoridades locales se han preparado mucho mejor de
lo que lo hicieron antes de Haiyan el año pasado, la gente se ha
mudado voluntariamente y eso, de momento, parece que ha dado buenos
resultados‘, indicó el domingo el portavoz de la Presidencia, Edwin
Lacierda.

Australia, Japón, Estados Unidos, Indonesia, Tailandia, Reino
Unido, China, Malasia, Singapur, Canadá y Brunei se han ofrecido
para ayudar en la recuperación de las zonas afectadas.
Según previsiones de la ONU, más de treinta millones de filipinos
se verán afectados por los fuertes vientos, lluvias, inundaciones o
aumentos del nivel del mar causados por Hagupit.

Entre 15 y 20 tifones visitan cada año Filipinas durante la
temporada lluviosa que, por lo general, empieza en junio y concluye
en noviembre.

El año pasado, Haiyan, uno de los tifones más potentes de la
historia, causó 6.300 muertos, más de mil desaparecidos y catorce
millones de damnificados.