Escocia votó el jueves en un referendo que podría llevarla a terminar con su unión de 307 años con Inglaterra y convertirse en una nación independiente o a permanecer dentro del Reino Unido, una decisión que podría tener consecuencias en todo el mundo.
Los circuitos de votación cerraron a las 2100 GMT desde las remotas tierras altas e islas hasta ciudades como Glasgow, y los sondeos mostraban que los escoceses estaban divididos casi por igual sobre una votación observada de cerca por los aliados de Gran Bretaña, inversores y otras regiones donde existen reclamos de secesión.
Los sondeos de opinión antes del referendo indicaron que la campaña por el ‘no‘ -en favor de quedarse en el Reino Unido- tenía una leve ventaja.
Pero hasta 600.000 personas seguían indecisas hasta el último momento.
Según una encuesta de YouGov, realizada en la jornada a 1.828 votantes previamente sondeados, el apoyo a la independencia equivale al 46 por ciento del electorado mientras que un 54 por ciento quiere quedarse en el Reino Unido.
El sondeo de YouGov no era una encuesta en boca de urna.
La encuesta de las encuestas del sitio en internet ‘What Scotland Thinks‘ dio un 52 por ciento para el ‘No‘, y un 48 por ciento para el ‘Sí‘.
Los mercados financieros apostaron a que los escoceses rechazarán la independencia, y la libra y las acciones escocesas subieron en las últimas horas de votación.
Los analistas dicen que esto significa que se daría una reacción más dramática en el mercado a la independencia que si Escocia opta por permanecer en el Reino Unido.
El presidente francés, Franúois Hollande, dijo el jueves que la decisión será decisiva para Europa y Gran Bretaña: ‘Luego de medio siglo construyendo Europa, nos arriesgamos a entrar en un periodo de deconstrucción‘.
Los que se muestran a favor dicen que esos argumentos son alarmistas y ven un futuro brillante para una Escocia independiente en Europa, una sociedad más justa y posibilidades de cooperación económica y en defensa con Londres.
El asunto ha dividido a familias y amigos, pero también ha generado una intensa agitación en el territorio, de 5,3 millones de habitantes.
La estrella del tenis Andy Murray envió un poderoso mensaje de último minuto en apoyo de un ‘sí‘ por la independencia, y dijo en Twitter: ‘Hagámoslo‘, después de mantenerse en silencio por meses sobre el referendo.
Alex Salmond, el líder nacionalista escocés de 59 años, dijo a cientos de partidarios en Perth durante un mitin final: ‘Esta es la oportunidad de nuestra vida y debemos tomarla con ambas manos‘.
Las autoridades electorales dijeron que los resultados se esperan para la mañana del viernes, pero los resultados parciales ofrecerán indicios sobre la tendencia después del recuento en ciudades como Glasgow, alrededor de las 0400 GMT.
Algunos operadores en Londres se preparaban para pasarse la noche comprando o vendiendo libras por el resultado.
Muchas personas consideran que se trata de una elección entre ‘la cabeza y el corazón‘, de ver si la emoción y el sentimiento se imponen sobre las preocupaciones más pragmáticas en torno a los riesgos e incertidumbre que enfrentaría una Escocia independiente.
Quienes se oponen a la independencia dicen que la escisión podría desacelerar el crecimiento económico, afectar la capacidad defensiva del Reino Unido, amenazar la unidad de otros países y mover la balanza en favor de las personas que quieren que Gran Bretaña abandone la Unión Europea.
Líderes de ambos bandos han instado a los escoceses a considerar las implicaciones a largo plazo de responder ‘sí‘ o ‘no‘ a la pregunta: ‘¿Escocia debería ser un país independiente?‘.
El movimiento por la independencia dice que los escoceses deberían poder escoger a sus propios líderes y tomar sus propias decisiones en lugar de ser gobernados por Londres. Los partidarios de la unión dicen que Escocia es más prospera y está más segura como parte de Reino Unido y que los vínculos que los unen son demasiado estrechos para deshacerse.
La perspectiva de romper con Reino Unido, la sexta mayor economía del mundo y miembro permanente con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ha provocado que ciudadanos y aliados por igual ponderen qué quedaría, mientras que los economistas de Londres han advertido de una agitación en los mercados financieros.
En el caso de una votación positiva por la independencia, se estableció que se tomarán 18 meses para decidir los términos de la separación, pero no hay un acuerdo sobre temas clave como si Escocia podrá mantener la libra como moneda y cómo repartir los ingresos por crudo en el mar del Norte.
Escocia dice que usará la libra tras la independencia, pero Londres rechazó una unión monetaria formal.
Para socavar los argumentos de Salmond sobre la independencia, las autoridades británicas prometieron garantizar a Escocia mayores niveles de financiamiento estatal y un mayor control sobre las finanzas.
La promesa enfureció a los legisladores en Londres.
Los líderes británicos admiten que incluso si Escocia vota a favor de mantener la unión, la estructura del Reino Unido tendrá que cambiar. También reconocen que entregar más poderes a los escoceses generará pedidos en favor de un Estado menos centralizado en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.

