Una vez más, apelando a las redes sociales, el presidente de Estados Unidos Donald Trump ratificó el decreto que firmó el viernes pasado para ordenar suspender el ingreso de ciudadanos y refugiados de Libia, Sudán, Somalia, Siria, Irak, Yemen e Irán, hasta que se establezcan nuevos mecanismos de control.

 

"Nuestro país necesita fuertes fronteras y control extremo, ahora. ¡Miren lo que está pasando en toda Europa y, de hecho, en el mundo, es un lío horrible!", disparó el mandatario en su cuenta personal de Twitter, en un abierto desafío a la comunidad internacional, que condenó masivamente la medida, pero también a la propia Justicia norteamericana.

 

 

A última hora del sábado, y en medio de la lluvia de críticas y protestas espontáneas provocadas por el decreto, una jueza federal bloqueó parcialmente la medida al permitir el ingreso de quienes ya hayan llegado a ese país. 

 

La jueza Ann M. Donnelly, del Tribunal del Distrito Federal de Brooklyn, en Nueva York, dictaminó anoche que los refugiados u otras personas afectadas por la medida que han llegado a aeropuertos estadounidenses no pueden ser deportados a sus países. En un dictamen de emergencia, la magistrada respondió así a una demanda interpuesta por la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU) contra el decreto firmado por Trump este viernes, cuya constitucionalidad puso en duda.

 

La ACLU, una de las organizaciones defensoras de los derechos civiles más importantes del país, presentó la demanda después de que dos ciudadanos iraquíes con visas especiales para entrar en Estados Unidos fueran retenidos en el aeropuerto JFK de Nueva York. Según ACLU, entre 100 y 200 personas han sido detenidas a su llegada a aeropuertos estadounidenses desde que Trump firmara el decreto este viernes, una semana después de su investidura, aunque no hay cifras oficiales que confirmen esa información.

 

Fuente: Télam