La guerra continúa. El excandidato presidencial, Carlos Mesa, rival de Evo Morales en las recientes elecciones, convocó al pueblo boliviano a expresar su rechazo a la continuidad del actual presidente al frente del país.


Bolivia permanecía sumida ayer en un clima de tensión creciente, luego de que la oposición diera al presidente Evo Morales un ultimátum para que renuncie antes de hoy a la noche, como consecuencia de la crisis derivada de las elecciones del 20 de octubre pasado, y el mandatario respondiera con un dramático llamado a evitar enfrentamientos entre bolivianos.


"Hago un llamado a defender la patria, hago un llamado a la oposición, no nos enfrentemos entre bolivianos", exhortó Morales en declaraciones a la radio San Gabriel, reproducidas por la agencia noticiosa estatal ABI.


El jefe de Estado anunció también que había convocado a dirigentes de organizaciones sociales aliadas para analizar junto a ellos la respuesta al ultimátum opositor.


La reunión iba a realizarse ayer por la tarde pero hasta anoche -hora argentina- no había información oficial sobre si esa reunión se produjo y, en ese caso, sobre sus conclusiones.


"Voy a pedir una reunión de emergencia con nuestros dirigentes sindicales, nacionales, la COB (Central Obrera Boliviana), Conalcam (Coordinadora Nacional por el Cambio), otros sectores sociales, para planificar qué están pensando; yo dependo del pueblo, las fuerzas sociales", dijo Morales en la misma entrevista.


"El pueblo también dirá su palabra", agregó el mandatario, para quien "ahora ya no es elecciones" el motivo de la protesta opositora sino "un tema de golpe" de estado.


Asimismo, Morales aseguró que grupos de sindicatos están preparados para hacer vigilias en defensa de su gobierno.


Dirigentes de comités cívicos de ocho de los nueve departamentos bolivianos dieron la noche del sábado un ultimátum de 48 horas a Morales para que renuncie a su cargo y llamaron a las fuerzas armadas a unirse a su reclamo. 


El líder del Comité Cívico Pro Santa Cruz, Luis Camacho, afirmó ante miles de personas que volvieron a protestar en la capital cruceña, Santa Cruz de la Sierra, que se trataba de "decirle al tirano que tiene 48 horas para renunciar".


"Le garantizo que esa llama que volvimos a encender el día de las elecciones, cuando declaramos el paro (por tiempo) indefinido, esa llama se prende hoy y nuevamente este lunes se vuelve a prender", advirtió Camacho.


"No estamos derrocando un gobierno sino estamos liberando toda una nación", sostuvo el dirigente.


El ministro de Gobierno, Carlos Romero, respondió ayer que "el que va a tocar las puertas de las fuerzas armadas está buscando sangre, porque está claro, cuando se moviliza a las fuerzas armadas hay el riesgo inminente de que haya muertos".


"El presidente Evo Morales ha señalado que no va a haber estado de sitio ni vamos a mover a las fuerzas armadas", agregó Romero en declaraciones a periodistas citadas por ABI.


Después de un largo e interrumpido escrutinio de los comicios del 20 de octubre, la autoridad electoral confirmó la reelección en primera vuelta de Morales, por haber obtenido más de 40% de los votos y una diferencia superior a 10 puntos sobre el segundo, el ex presidente Carlos Mesa.


Las interrupciones en el avance del escrutinio sembraron dudas en Mesa, la mayoría de la oposición y parte de la comunidad internacional.


El 20 de octubre, Morales buscó ser reelecto para un cuarto mandato consecutivo, que la Constitución le prohíbe y la mayoría de los bolivianos le denegó en referendo, pero fue habilitado por un fallo del Tribunal Constitucional.