Un fanático del asado que salió a recorrer la ciudad de Sídney en busca de provisiones para su parrilla estando infectado de coronavirus obligó a imponer una nueva ronda de restricciones en la ciudad más grande de Australia, que ahora lucha contra una nueva ola de casos, tras un mes sin contagios locales.

El asador en cuestión es un hombre de unos 50 años y las autoridades están desconcertadas porque no entienden dónde pudo contagiarse: no es un empleado fronterizo o de los hoteles de cuarentena, y tampoco regresó recientemente del extranjero. Su esposa también dio positivo.

“Es un hecho que al menos una persona, si no más, circularon entre nosotros con el virus, sin saber que eran portadores y habiendo asistido potencialmente a muchos lugares y eventos, y por eso es tan importante que nuestra respuesta sea proporcional a la magnitud del problema”, dijo el jueves Gladys Berejiklian, jefa de gobierno de Nueva Gales del Sur, para justificar la imposición de 3 días de restricciones en la región de Sídney.

Al parecer, en los últimos días el hombre rastrilló la ciudad estando infectado para abastecerse: visitó cuatro locales de suministros para parrilla y una carnicería a varios kilómetros de distancia. Comió en varios restaurantes —todas parrillas— y se metió en un cine a ver una película. Quienes tuvieron contacto con él, entre ellos, el tesorero del estado, tuvieron en autoaislarse y fueron hisopados.

Los vecinos de Sídney, que gracias al relajamiento de las restricciones desde hace unos meses pueden asistir a partidos de fútbol, bailar, beber y cantar sin barbijo, no tardaron en reírse de lo absurdo de la situación. Lo único que les faltaba: la parrillada, el pasatiempo favorito de los australianos, culpable de las nuevas restricciones.

“No es por tomarme a la ligera el caso de Covid de Sídney, pero hay que reconocer que la maratón parrillera del hombre es encomiable”, escribió un usuario en Twitter.

“Si fuese vegano no tendríamos de qué preocuparnos, ¿no…?”, replicó otro. “Esperemos que el buen muchacho que se pescó el Covid en Sídney haya tenido tiempo de estrenar su parrilla nueva antes del dar positivo”, tuiteó alguien más.

Desde este jueves a la noche, en los hogares de Sídney y áreas circundantes no podrá haber más de 20 personas. Los barbijos vuelven a ser obligatorios en el transporte público y en los interiores de lugares públicos, incluidos los shoppings, teatros, residencias de ancianos y hospitales. Estará prohibido cantar en lugares cerrados, incluso en templos e iglesias, y bailar en clubes. En los pubs, además, los clientes deberán beber sentados.

Estos nuevos casos surgen justo cuando Australia enfrenta denuncias judiciales por sus controvertidas restricciones fronterizas.

El miércoles, Gary Newman, un australiano de 73 años varado en Bangalore, denunció ante la justicia la decisión del gobierno federal de Australia de suspender los vuelos desde la India, azotada actualmente por el virus. Cualquier persona, incluidos los ciudadanos australianos, que llegue al país antes del 15 de mayo después de visitar la India en los 14 días previos puede enfrentar una pena de hasta cinco años de prisión, una multa de 50.000 dólares, o ambas.

Los abogados de Newman cuestionaron la prohibición con múltiples argumentos legales, incluida su presunta inconstitucionalidad.

Lenta vacunación

Si bien Australia prácticamente erradicó el virus, la campaña de vacunación suma retraso tras retraso. Proporcionalmente, en Australia se han vacunado muchísimos menos habitantes que en Estados Unidos y Gran Bretaña.

Los resultados de laboratorio demostraron que la secuencia genómica del caso del parrillero de Sídney coincidía con la de un viajero de Estados Unidos que contrajo el virus en abril, mientras estaba en un hotel de cuarentena. Los rastreadores de casos no han podido establecer un vínculo entre ambos, suscitando el temor de que haya más casos no detectados.

Tras detectar fragmentos del coronavirus en las aguas residuales de varios suburbios de Sídney, además, las autoridades les pidieron a miles de vecinos que estuvieran atentos al menor síntoma de gripe o resfrío.

Los brotes de origen desconocido son especialmente preocupantes, debido a la resistencia del virus y su capacidad de propagarse sin una fuente clara. En agosto, cuando después de tres meses el virus reapareció en Auckland, la ciudad más grande de Nueva Zelanda, se propagó rápidamente a más de 100 casos: el origen del brote nunca puso ser determinado.