Turquía ha sufrido decenas de atentados en los últimos años, cometidos ya por separatistas kurdos, por grupos islamistas como el EI o agrupaciones de extrema izquierda. El país se encuentra en estado de alerta por amenaza terrorista y Estambul ya ha sido escenario durante 2016 de dos atentados suicidas atribuidos al EI en lugares turísticos y que causaron una quincena de muertos.
En Ankara dos atentados reivindicados por el grupo armado ‘Halcones por la Libertad de Kurdistán‘ (TAK, en sus siglas en kurdo), cercano al PKK, con coche bomba dejaron más de 60 muertos. El TAK se responsabilizó del último gran atentado en Estambul, el 6 de este mes, cometido contra un colectivo policial y que causó 11 muertos.
El segundo aeropuerto de Estambul, el de Sabiha Gokcen, ya fue atacado en diciembre de 2015, en un atentado en el que perdió la vida una mujer del personal de mantenimiento y que fue asumido por el grupo TAK.
El ataque de ayer fue repudiado por diversos gobiernos y organizaciones internacionales. El Gobierno convocó inmediatamente una reunión de crisis con la participación de los titulares de carteras implicados en la seguridad y la lucha antiterrorista. Además, ordenó el cierre de todos los accesos a la terminal, aunque en un principio los vuelos con destino a Estambul continuaron aterrizando en el aeropuerto.

