Una mujer argentina de 38 años, su beba y su esposo (estos últimos de nacionalidad italiana), murieron en medio del sismo que azotó la ciudad de L’Aquila, en el centro de Italia, donde hasta ayer se registraron 235 muertos y 1.500 heridos, informaron fuentes del consulado argentino en Roma.
Andrea Fabiana Pasamonti, la víctima fatal, vivía junto a su familia en la localidad de Onna, una de las más afectada por el terremoto, y el lunes a la madrugada fue sorprendida por el sismo que le provocó la muerte aplastada por los escombros.
El cónsul argentino en Roma, Marcos Bretón, confirmó a la señal de cable TN que, además de la mujer, falleció su hija de cinco meses y su marido, y precisó que la identidad de la víctima demoró en trascender porque tenía la doble nacionalidad.
Según el cónsul, hasta ahora no se han tenido noticias de otras víctimas argentinas, aunque en la zona residen unos 77 ciudadanos de esa nacionalidad.
De acuerdo con el informe dado a conocer anoche por los servicios de protección civil de Italia, el sismo que sacudió el centro del país causó hasta anoche 235 muertos y 1.500 heridos. Además, hay 17 mil damnificados sin vivienda por el terremoto y unas 100 personas permanecían en grave estado de salud.
Miles de efectivos de rescate removían ayer montañas de escombros en la provincia de L’Aquila y sus alrededores, donde el sismo estremeció a los italianos.
El reporte difundido por la agencia italiana Ansa afirma que 30 personas están desaparecidas y 100 de los heridos se encontraban en estado grave. Unos siete mil socorristas y 70 perros rastreadores, que rescataron con vida a 150 personas, continuaban con las excavaciones para hallar sobrevivientes, reanimados por el rescate anoche de una joven atrapada entre los escombros de un edificio derrumbado.
La réplica más fuerte de ayer fue de 5,3 grados Richter, a la que siguieron otras de 3,2 y 2,5 y 3,8, en tanto el terremoto del lunes a las 3.30 locales (22.30 de argentina) fue de 5,8 grados. Tras la primera de estas réplicas, las autoridades habían reportado la muerte de una persona, pero después aclararon que el dato era erróneo.
El primer ministro, Silvio Berlusconi, dijo que los trabajos continuarán otras 48 horas, "hasta tener la seguridad de que no se puede salvar a nadie más con vida".
Berlusconi se trasladó por segundo día consecutivo a L`Aquila, 98 kilómetros al este de Roma, que quedó devastada, desde donde señaló que ya se establecieron 20 campamentos para albergar a 14.500 personas cuyos hogares quedaron destruidos.
El montañoso suelo de los Abruzos se sacudió ayer varias veces y derribó muros de viviendas ya semiderruidas, con lo que volvió el pánico a una población todavía en estado de shock.
La mayor parte de las personas que perdieron sus casas -se estima que son unas 17.000- pasaron la noche en sus automóviles o en tiendas de campaña, y otras fueron trasladadas a alojamientos en la cercana costa adriática.
En la capital de la región de los Abruzos se derrumbó parte del ábside de la Basílica de Santa Maria di Collemaggio; la cúpula de la Chiesa delle Anime Sante; la torre de la iglesia de San Bernardino y se desprendió parte de la fachada de la iglesia de Santa Maria del Suffragio, en el centro de la ciudad barroca.

