Cientos de miles de profesores y empleados públicos británicos en huelga marcharon ayer y tomaron oficinas del Gobierno en protesta por una planeada reforma de pensiones, iniciando lo que podría ser un largo período de tensiones laborales contra las medidas de austeridad.

Las huelgas que hacen eco de protestas realizadas en la Europa continental contra las medidas de austeridad impuestas por los gobiernos para reducir las deudas y los déficits, son las primeras dentro de una oleada anunciada por los sindicatos contra los planes oficiales que recortarán el valor de las pensiones del sector público.

Cuatro sindicatos de empleados estatales y docentes convocaron a sus cerca de 700.000 afiliados a participar en masa de la huelga, la mayor en el país en más de 80 años, para rechazar una reforma previsional que contempla un aumento de los aportes y de la edad jubilatoria y una menor pensión final cuando el trabajador se retire.

El primer ministro, el conservador David Cameron, dijo que la huelga es una medida precipitada y prematura porque los cambios a la ley jubilatoria todavía están en negociación, aunque ya advirtió que no hay alternativas a una reforma porque “el sistema de pensiones está en peligro de quebrar”.

Por su parte, líderes sindicales hablaron de un alto acatamiento a la medida, y afirmaron que hasta el 80% de los colegios de se vio afectado por la huelga. En este marco, se informó que no hubo señales de violencia como en los últimos días en Grecia, o en las protestas masivas de diciembre y marzo en Londres, aunque hubo enfrentamientos con la policía y sólo 18 arrestos por delitos menores.