Jeanine Añez. "Si las condiciones se dan, si voy a tener el acompañamiento de la sociedad civil, obviamente de que estoy dispuesta a llevar adelante este reto", recalcó la legisladora de 52 años con la voz entrecortada.

 

 

Una senadora opositora podría asumir la Presidencia de Bolivia tras la renuncia de Evo Morales, quien abandonó el poder presionado por las protestas del pueblo y la presión de la oposición y las Fuerzas Armadas, dejando un vacío institucional desde la noche del domingo en el país andino.

El mandatario renunciante, del que se desconoce su paradero, aceptó ayer el ofrecimiento de asilo de México y prepara sus valijas para salir de Bolivia apenas sea firmado el salvoconducto (ver pág. 11).

En medio de la incertidumbre política y una ola de enfrentamientos entre partidarios y opositores a Morales en La Paz, la segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores, Jeanine Añez, sostuvo que está dispuesta a asumir temporalmente el Gobierno y convocar a nuevas elecciones en un plazo de 90 días.

"Voy a asumir el reto solamente para estar lo necesario para llamar a elecciones transparentes, para que los bolivianos tengan la certidumbre de que su voto va a ser respetado", dijo Añez en una entrevista con el canal de televisión Red Uno, en la que no aclaró cuando podría producirse su asunción.

Por lo pronto, Jeanine Añez, llamó ayer a una sesión extraordinaria de la Asamblea Legislativa para hoy donde se tratará la renuncia de Evo Morales a la presidencia, en un intento por encauzar el vacío institucional y calmar la convulsión social que vive el país andino. La reunión fue pautada para las 16.00 hora local, dijo el lunes un comunicado de la senadora opositora.

La Asamblea Legislativa, que debe ser convocada por las dos cámaras del Congreso, recibió ayer la carta de dimisión de Morales, en la que denuncia persecuciones de "los golpistas" a sus aliados y familiares.

Según la normativa boliviana, en ausencia del presidente y el vicepresidente -quien renunció junto con Morales-, el jefe del Senado se haría cargo provisionalmente de conducir el país y, de no poder, debería hacerlo el titular de la Cámara de Diputados. Pero el domingo ambos dimitieron, como también el vicepresidente del Senado.

La crisis se aceleró en la mañana del domingo con un informe de la Organización de Estados Americanos (OEA) que señaló que las elecciones del 20 de octubre deberían ser anuladas para dar paso a nuevos comicios, luego de haber encontrado "gravísimas irregularidades" que cuestionaron la victoria de Morales.

El organismo se reunirá el martes de forma especial para analizar la situación de Bolivia.

Tras hacer un llamado a nuevas elecciones que no fue escuchado, Morales dijo el domingo que renunciaba para reducir la violencia que se ha apoderado de la nación andina y denunció un "golpe de Estado" en su contra.

Ayer, el presidente de EEUU, Donald Trump, dijo que la renuncia de Morales preserva la democracia en el país y envía una fuerte señal a los "regímenes ilegítimos" de Nicolás Maduro en Venezuela y de Daniel Ortega en Nicaragua. Trump, asimismo, elogió el papel de los militares, que forzaron la salida de Morales.

"Estados Unidos aplaude al pueblo boliviano por exigir libertad y a los militares bolivianos por acatar su juramento de proteger no sólo a una sola persona", dijo el líder estadounidense.

Por su parte, el presidente Mauricio Macri dijo "todos estamos muy preocupados por Bolivia" pero no condenó la caída de Morales. Para el gobierno argentino, "no hubo" golpe de Estado.

 

Alberto Fernández insiste con el "golpe"

El presidente electo Alberto Fernández consideró ayer que "hoy es un día aciago" por el "golpe de Estado" en Bolivia, donde se produjo "un enfrentamiento y una enorme crisis social que no se sabe donde termina".Al hablar en la presentación de un libro "Política y elecciones en A. Latina: una guía progresista para campañas electorales", Fernández agradeció a los presidentes de México, Perú y Paraguay (Manuel López Obrador, Martín Vizcarra y Mario Abdo, respectivamente) por su colaboración para asilar y ayudar al expresidente de Bolivia, Evo Morales. "No es hoy un lindo día para los que queremos que la democracia se afiance. No hay ningún Ejército que haya liberado un pueblo", dijo, y sentenció que lo que ocurrió en Bolivia "fue un golpe de Estado".