El túnel ferroviario más largo y profundo del planeta -inaugurado hace días en Suiza- es “la obra del siglo para Europa”, según el embajador suizo en la Argentina, Hanspeter Mock. Sus 57,1 kilómetros de extensión y sus 2.300 metros de profundidad máxima lo convierten en una “verdadera proeza tecnológica”, aseguró el diplomático.
Tras encabezar una conferencia de prensa y recepción en la embajada con motivo de la inauguración, Mock destacó que este proyecto “se realizó en total respeto del sistema democrático suizo” porque quienes resolvieron su construcción y aprobaron su presupuesto de 12.000 millones de dólares “fueron los ciudadanos por un referendum”.
El túnel ferroviario de San Gotardo, que atraviesa el macizo homónimo en los Alpes suizos, fue inaugurado el miércoles pasado en una ceremonia encabezada por el presidente de la Confederación Helvética, Johann Schneider-Amman, quien dio la señal de partida a los dos primeros trenes que entraron por ambos extremos de la obra.
El túnel de base de San Gotardo se inauguró oficialmente el miércoles en Suiza, pero su servicio regular comenzará en diciembre.
Esta maravilla de la ingeniería permitirá unir más rápida y eficientemente el sur y el norte de Europa, una comunicación que siempre se ha visto dificultada por las escarpadas y casi infranqueables montañas de los Alpes.
La idea del proyecto es agilizar el tránsito de mercancías y personas, y reducir la contaminación causada por el tráfico de vehículos que circulan por rutas aledañas.
Las autoridades suizas calculan que 260 trenes de carga podrán pasar por el túnel cada día y que 20 millones de pasajeros se beneficiarán de esta nueva vía. El trayecto entre Zúrich (Suiza) y Milán (Italia), por ejemplo, se reducirá a 2 horas y 50 minutos, casi una hora menos que en la actualidad.
El túnel de base de San Gotardo va desde el municipio de Bodio (en el sur de Suiza) hasta la comuna de Erstfeld (en el centro del país). Une así la zona suiza italoparlante con la germanoparlante. En realidad consiste en dos túneles pegados, uno de ida y otro de vuelta.
Si no tuvieran refrigeración, estos socavones serían un horno, ya que fácilmente podrían alcanzar los 50 grados centígrados. Tanta fue la cantidad de roca y escombros que debieron ser removidos -más de 28 millones de toneladas- que en el valle donde se encuentra una de las bocas del túnel ‘nacieron‘ varias montañas de material.
Los trenes atravesarán el túnel (que pasa entre las ciudades de Erstfeld en el Norte y Bodio en el Sur) en sólo 20 minutos, alcanzando velocidades superiores a los 250 kilómetros por hora, según el Sistema de Viajes de Suiza.
Unos 2.600 trabajadores estuvieron involucrados en la construcción del túnel, de los cuales al menos ocho perdieron la vida en el proceso. Los dos metros finales de roca fueron perforados en medio de una celebración hace seis años. A este túnel se lo llama ‘de base‘ para diferenciarlo del otro, construido entre 1872 y 1881, de 17 kilómetros de largo, que va por lo alto de las montañas del macizo de San Gotardo.
“El túnel se califica como ’obra del siglo’ porque es una verdadera proeza tecnológica: se excavó desde las dos puntas y cuando se reunieron los dos equipos de excavación, sólo había un centímetro de diferencia lateral y 8 de altitud, lo que para 25 kilómetros no es nada”, aseguró Mock. Télam
