Anoche, a las 23.13 hora argentina, ejecutaron en Virginia (EEUU), con una inyección letal, a Teresa Lewis, condenada en 2003 a pena de muerte por haber planificado el asesinato de su marido y su hijo adoptivo. Pese a una intensa campaña que pedía clemencia por su presunta discapacidad Lewis se convirtió en la primer mujer ejecutada en ese Estado después de casi un siglo. La última vez que se ejecutó a una mujer en este estado fue en 1912, en concreto Virginia Christian, una sirvienta negra de 17 años que fue electrocutada por el asesinato de la mujer para la que trabajaba. En total, en Virginia se han ejecutado a 123 mujeres, la primera de ellas en 1632. Ellas fueron ahorcadas, quemadas o electrocutadas por delitos que van desde el ocultamiento de un bebé al nacer, al incendio intencional, envenenamiento, homicidio o intento de homicidio. De esta forma Lewis será la primera mujer ejecutada en EEUU desde 2005 y la duodécima desde que se restauró la pena de muerte en 1976.

La explicación del caso indica que Teresa, de 41 años, fue condenada tras declararse culpable de ordenar a 2 hombres, uno de ellos su amante, que asesinaran a su marido y a su hijo adoptivo. Según la acusación, ella misma planeó el crimen y con el objetivo de quedarse con el dinero del seguro de vida, lo cual le confiere una mayor responsabilidad sobre los homicidios que a los autores materiales, condenados a cadena perpetua. Los abogados denuncian que la mujer padece además un trastorno de personalidad que la hace dependiente y han presentado una carta en la que uno de los hombres acusados reconoce que manipuló a Lewis para convencerla de que había que asesinar a su marido.

Durante la mañana de ayer, Lewis explicó que se encontraba reconfortada por su fe y por el canto de himnos religiosos. "Tengo la esperanza de que algo cambiará. Pero si he de ir junto a Jesús, sé que será lo mejor", declaró la mujer. Según sus defensores, Lewis lamentaba profundamente sus crímenes y se convirtió en los últimos años en consejera para otras mujeres en la prisión.

Las aristas de su caso llaman la atención en un país donde las ejecuciones son tan frecuentes que pocos les prestan atención, las circunstancias de su condena son cuestionables, según sus abogados, que dudan que el estado mental de su defendida permita una condena a muerte. Con un coeficiente intelectual de 72, según los peritos, Lewis está apenas por encima del límite de la deficiencia mental, que imposibilita una condena a muerte.

El caso de Lewis disparó a muchas peticiones para frenar la sentencia, sin embrago la Corte Suprema de EEUU rechazó el lunes como instancia final la petición de suspender la ejecución y el viernes Bob McDonnell rechazó la solicitud de clemencia. ¿Hay que perdonar a Lewis por ser mujer? "No es la cuestión en este caso", indicó, previo a la ejecución, Richard Director Centro de Información sobre Pena de Muerte. Es más en el marco de la cumbre de los Objetivos del Milenio de la ONU el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, acusó a EEUU de lanzar una "fuerte propaganda" para evitar que se lapide a una mujer iraní acusada de adulterio, pero ha fallado en reaccionar ante la condena de Lewis.