En un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, Estados Unidos recomendó a su personal en Qatar extremar las medidas de seguridad y limitar los viajes no esenciales a la base aérea de Al Udeid, una de las instalaciones militares más importantes de Washington en la región. La advertencia fue emitida por la embajada estadounidense en Doha, luego del cierre del espacio aéreo en Irán y de nuevas amenazas del régimen iraní.

La escalada se produjo después de que Irán advirtiera que atacará bases militares de Estados Unidos y sus aliados si Washington interviene en apoyo a las masivas protestas internas que sacuden al país. El ministro de Defensa iraní, Aziz Nafizardeh, sostuvo que cualquier instalación que colabore con una ofensiva será considerada un “objetivo legítimo” y prometió una respuesta “dolorosa”.

En paralelo, reportes diplomáticos comenzaron a dar cuenta de una evacuación preventiva de personal estadounidense en la base de Al Udeid, ubicada en Qatar. El clima de máxima alerta se intensificó luego de que el presidente Donald Trump afirmara públicamente que “la ayuda está en camino” para los manifestantes iraníes y dejara abierta la posibilidad de una acción militar.

La tensión externa se combina con un endurecimiento de la represión interna en Irán. El jefe del Poder Judicial, Gholamhosein Mohseni Ejei, anunció la implementación de juicios rápidos contra los detenidos durante las protestas, bajo la figura de moharebeh o “guerra contra Dios”, una acusación que puede derivar en penas de muerte.

La comunidad internacional sigue con preocupación el caso de Erfan Soltani, un joven de 26 años cuya ejecución podría ser inminente. Mientras el régimen iraní reconoció por primera vez un saldo oficial de 2.000 muertos, organizaciones independientes como HRANA elevan la cifra a 2.571 fallecidos verificados y denuncian que más de 10.000 personas permanecen detenidas, en medio de un apagón digital que ya supera las 132 horas consecutivas.