La ley estipula que las muestras de todos los soldados se conserven de manera gratuita hasta tres años después de su muerte y estén disponibles para su uso por parte de la pareja, previo consentimiento por escrito. El programa también tiene como objetivo abordar una crisis demográfica que existía antes de la invasión rusa, pero que se agravó por el elevado número de hombres muertos en combate, muchos de los cuales eran los más jóvenes y en forma de Ucrania.

“Estamos pensando también en el futuro y en todos los jóvenes que hemos perdido. Nuestros soldados están defendiendo nuestro futuro, pero podrían perder el suyo, por lo que quisimos darles esta posibilidad”, explicó a la BBC la diputada Oksana Dmitrieva, quien contribuyó a la ley.

Durante sus visitas al frente, la parlamentaria anima a los soldados a hablar sobre su vida sexual y los problemas de fertilidad, y a considerar la idea de congelar su esperma.

“Nuestros hombres están muriendo. El patrimonio genético ucraniano está perdiéndose. De ello depende la supervivencia de nuestra nación“, explicó a la BBC el soldado Maxim, hablando por teléfono desde una posición cercana a la línea del frente oriental.

El hombre de 35 años sirve en la Guardia Nacional ucraniana y, cuando regresó de licencia recientemente, su esposa lo convenció de ir a una clínica en Kiev a dejar una muestra de esperma.

“Ya sea que estés exactamente en el ‘punto cero’ de la línea del frente o a 30 o incluso 80 kilómetros de distancia, no hay garantía de que estés a salvo”, afirma el soldado, explicando que los drones rusos que sobrevuelan la zona representan una amenaza constante. Y esto “significa estrés, y puede tener un impacto: la capacidad reproductiva disminuye. Por lo tanto, debemos pensar en el futuro y en el futuro de nuestra nación ucraniana”.