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Quién era el sacerdote que murió aplastado por una cruz en plena misa

El sacerdote tenía 53 años, era oriundo de Cuenca y pertenecía a la Congregación del Santísimo Redentor.

Por Redacción Diario de Cuyo 18 de octubre de 2026 - 17:28

La trágica muerte del sacerdote Patricio Alfredo Sánchez Molinari, quien falleció aplastado por una pesada cruz mientras celebraba la misa en vivo, sigue generando conmoción tanto en Ecuador como en las redes sociales de toda la región. Tras la difusión de las impactantes imágenes, miles de fieles se preguntan quién era el religioso que perdió la vida en el altar.

Vocación, formación y cercanía con la gente

Patricio Sánchez Molinari tenía 53 años y era oriundo de la ciudad de Cuenca, ubicada en el sur ecuatoriano. Realizó sus estudios académicos y teológicos en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, desde donde consolidó un perfil caracterizado por la empatía y la cercanía con la comunidad.

El sacerdote formaba parte de la Congregación del Santísimo Redentor (conocida también como Padres Redentoristas), una orden religiosa de alcance internacional fundada en 1732 por San Alfonso María de Ligorio.

A lo largo de su trayectoria pastoral, prestó servicio en diversas comunidades, destacándose sus años de labor en la Parroquia San Lorenzo de Vinces. En la actualidad, se desempeñaba como párroco en la Iglesia del Perpetuo Socorro, en la ciudad costera de Manta (perteneciente a la Vicaría Centro).

Fe y tecnología: misas en vivo por redes sociales

Además de su tarea presencial en la parroquia, el Padre Sánchez Molinari fue un pionero en adaptar la evangelización a las plataformas digitales. De manera habitual, transmitía las misas e intervenciones litúrgicas a través de sus redes sociales profesionales y del templo, lo que le permitía conectar con miles de creyentes que no podían acudir de forma física.

Fue precisamente esa vocación por conectar mediante la tecnología la que hizo que el trágico accidente quedara grabado en tiempo real.

El trágico accidente y su premonitoria reflexión

El fatídico suceso ocurrió durante la celebración de la Eucaristía. Mientras el religioso oficiaba el rito, una pesada cruz empotrada en la pared del fondo del altar se desprendió de manera imprevista y cayó directamente sobre su cuerpo, provocándole heridas mortales de forma instantánea.

El hecho causó gritos de desesperación y momentos de extrema tensión entre los fieles presentes en el templo.

Lo que más llamó la atención fue el mensaje que el cura transmitió apenas minutos antes del desenlace, durante la homilía:

“Queridos hermanos, un día, todos los que estamos aquí vamos a morir… A veces el tiempo que hemos utilizado en otras cosas no tiene tanto sentido como el tiempo que utilizamos en Dios. Ese tiempo de calidad que damos a Dios, a nuestros hermanos, a la familia, es el tiempo mejor gastado”, expresó con calma ante los presentes.

Conmoción y muestras de dolor en las redes

La noticia de su fallecimiento se esparció rápidamente. Decenas de instituciones religiosas, allegados y miembros de las distintas parroquias donde sirvió expresaron sus condolencias y recordaron al Padre Patricio como un hombre entregado, humilde y siempre dispuesto a ayudar a su comunidad.

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