Según estimaciones realizadas son mas de 300.000 los trabajadores golondrina en el país que dejan sus hogares y se trasladan a otras provincias siguiendo el calendario de las cosechas. En algunos casos cubren esas grandes distancias acompañados por sus familias.

Esta vieja problemática debe ser comprendida y analizada en un nuevo contexto histórico, el de las profundas transformaciones que han experimentado las actividades agrarias de nuestro país, donde la depresión de algunas producciones y regiones y el auge de otras, hizo más intensas y complejas las migraciones estacionales.

Las implicancias sociales, económicas y culturales de este fenómeno no son nuevas. A pesar de ello, su real trascendencia comenzó a considerarse hace muy poco, situándola actualmente en el centro de la problemática de casi todas las economías regionales de nuestro país.