Que José Luis Gioja se tomara ayer 5 minutos por metro en su primera caminata de campaña, que inició por el Barrio Güemes, no es anecdótico. Le dedicó una siesta completa a un lugar simbólico, un barrio añejo de casi 40 años, donde se instaló una de las primeras unidades básicas del PJ post dictadura -la Martín Fierro, fundada en 1985-, y donde el gobernador hasta pegó blocks cuando era un joven ayudante de obra. También, una zona estratégica, por dos razones. Primero, con cerca de 15.000 electores, ese perímetro de los barrios Güemes, Hualilán, Belgrano, Capitán Lazo y Villa Hipódromo, es uno de los circuitos electorales más importantes de San Juan. Y segundo, aunque Gioja aseguró que no había suspicacias, las rawsinas que lo acompañaban cuchicheaban "este es el barrio de Mauricio Ibarra", apuntando que el lugar figura o figuró como dirección del intendente, hoy alejado del giojismo y cabeza de una lista opositora.
Al bajarse de la camioneta, Gioja encaminó por la Vélez Sarsfield despabilando en voz alta a los primeros simpatizantes de un escueto grupo, que al rayo del sol lo esperaba con mate. Promediaban las 15.30 y el primer candidato en la lista, Tomas, andaba corriendo para buscar su celular olvidado en el auto. De anfitriones, la concejal Páez y el diputado Díaz, marcando las casas para que el gobernador salude al público, muchas de ellas viejitas. Al encontrar la primera le preguntó: "¿tiene jubilación? qué bueno, siga bien, que tiene que ir a votar el 28".
Tras el gobernador, de segundo suplente en la lista pero con un perfil alto en la caminata, el ministro de Desarrollo Humano, Daniel Molina, anotaba todo. La gente se le acercaba por pensiones y él completaba la tarea llenando una bolsa negra, que sostenía una piba de la juventud peronista, con cartitas.
Tomas tomó la delantera, con itinerario propio. "Conozco a todos, lo que pasa es que acá veníamos con José Luis a afiliar en los ’80", informó el postulante.
En la segunda cuadra entró en acción el bloquista Edgardo "Chango" Sancassani. Estuvo un buen rato charlando con un señor que, montado en una bici con un cd pegado en el volante que encandilaba al sol, le contaba al zondino que se acordaba de él cuando era "un Changuito" e iba por el barrio con su padre para la campaña a diputado nacional.
A esa altura también llegó la candidata en segundo término, Margarita Ferrá. "¡Hay que seguirlo!", se admiró sobre Gioja la maestra septuagenaria. "El pega un tranco y yo me quedo atrás", explicitó.
Una camioneta con la marcha peronista a viva voz iba una cuadra adelante de Gioja. El locutor pedía más rapidez en la caminata, mientras el gobernador se paraba a hablar en vivo con las radios y masticaba pasta frola. "Venimos a decirle a la gente que somos los mismos, que no hemos cambiado para nada, que sostenemos este humilde compromiso de seguir trabajando", resumió Gioja para la prensa.
Fueron 6 cuadras en dos horas, el preludio a la visita al departamento San Martín, donde esperaban a los candidatos de Gioja con Gioja incluido desde las 5 de las tarde. Ya había pasado media hora de ese plazo y el escueto grupo se había transformado en una multitud. Entonó con un "acompáñennos" la despedida, en un atril armado en un kioskito a pasitos de José Hernández y Liniers.
