No importó el dolor de cintura provocado por dos hernias de disco. Ni el corsé ajustado a más no poder para apaciguar las puntadas. Tampoco importó tener que cabalgar 20 kilómetros más que el resto de los gauchos. Lo único que se les pasó por la cabeza a los hermanos Chávez es que debían llegar hasta la Difuntita para agradecerle por los favores recibidos. Esto significó recorrer 80 kilómetros durante dos días. Los ulluneros fueron los primeros en subir hasta el oratorio de la Difunta Correa ayer pasado el mediodía, cuando la XX Cabalgata de la Fe hizo su arribo al lugar.

Jorge y Marcelo Chávez llevan la devoción por la Difunta Correa bien adentro y desde que eran niños. Es por eso que no dudaron en pedir esta vez que a Marcelo le vaya bien en la operación que le harán en los próximos días por su problema de columna. Mientras que Jorge, que además es su compadre, fue el que le insistió que participara de la Cabalgata. Este es el segundo año que los Chávez cabalgan juntos hasta Vallecito. Lo hacen porque además forman parte de la Agrupación Gaucha Marcelo Montaño, de Ullum. Como todos los promesantes, los hermanos saben que la ofrenda que hay que llevar es agua y velas. "Traje esta botella desde mi casa. Es el agua que toma mi familia y ahora quiero que esté con ella", dijo Jorge. Así, el inconfundible olor a vela quemada y el de los cientos de asados, se mezclaron en el lugar. Al mismo tiempo que el sonido del galope de más de 3.000 animales opacó la música que sonaba por los parlantes que habían instalado en el predio.

Esta es la fe que mueve a muchos de los gauchos que año tras año cabalgan hasta Vallecito durante dos días. Y fue la fe la que dio origen a la movida que comenzó hace 20 años con poco más de 170 jinetes y en esta edición alcanzó la cifra récord de 3.600 gauchos. Además de ser la más mediática por la cantidad de medios de comunicación a nivel nacional que hicieron la cobertura.

"Ella murió por amor a su marido y aún estando muerta le dio vida a su hijo. Es eso lo que hizo que mi hijo más chico se salvara después de un grave accidente. Yo acudí a ella y ella me lo salvó. Ahora vengo de rodillas a prenderle una vela porque la Difuntita es muy cobradora", dijo José García, otro de los gauchos promesantes.

Y si bien es la devoción a la Difunta Correa lo que mueve a muchas de las personas que participan de la cabalgata, también están los que participan por curiosidad o porque simplemente les gusta los caballos. A pesar de estas diferencias la travesía logra que hasta el más fuerte, en algún punto largue una lágrima. Sobre todo cuando la imponente columna de gauchos ingresa al oratorio, mientras miles de personas aplauden, agitan banderas y sacan fotos.

"Una cosa es imaginarlo y otra cosa es estar acá, sobre un caballo y sentir que estamos todos en la misma patria, más que nunca", dijo Víctor Heredia, que hizo un trayecto de la travesía a caballo.

Este año la figura indiscutida y que cautivó a todos por su belleza y simpatía, fue la modelo Ingrid Grudke. Y hasta Víctor Heredia se animó a cantar "Sobreviviendo" a capella, después de los discursos oficiales pronunciados por el gobernador José Luis Gioja y su par mendocino Celso Jaque, que también reconoció que estaba conmovido por participar de la cabalgata.

Camaradería, reencuentros, vino, asado. Esas fueron las postales que primaron en Vallecito durante todo el día de ayer. Incluso en el almuerzo del que participaron todos los funcionarios, agrupaciones gauchas de todo el país y periodistas de otras provincias.