Separadas casi por un siglo, Isabel II y su bisabuela, la reina Victoria comparten el récord de permanencia en el trono. La actual soberana cumple 60 años como reina, cifra sólo superada en los mil años de historia de la monarquía británica por Victoria, que con más de 63 años en el trono dio nombre a una era, la victoriana.

Si algo marcó la época victoriana fue la expansión del Imperio británico: Victoria reinó sobre 300 millones de almas y una cuarta parte del mundo, desde la India a la isla de Ascensión en el Atlántico Sur.

La austera Victoria, que llegó al trono a los 18 años en 1837, vivió una época de cambios científicos y sociales.

Durante su reinado se abolió la esclavitud, se reguló el trabajo de niños y mujeres y se legalizó el derecho de huelga.

Para las dos longevas monarcas, el papel de los consortes también las une.

La intensa relación entre Victoria y su esposo, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha, es de sobra conocida: fue el padre de sus nueve hijos, su amigo e influyente asesor en sus deberes de reina.

En el caso del duque de Edimburgo, aunque ha sido una figura inseparable en la vida de Isabel II, su papel ha sido más discreto públicamente, pese a sus aireadas meteduras de pata.

De conocido carácter autoritario, el príncipe Felipe tuvo que renunciar de manera dolorosa a dar su apellido, Mountbatten, a sus cuatro hijos y reducir sus actividades a obras de beneficencia.