A diferencia de la presidenta Cristina Fernández y del intendente Marcelo Lima, que no tienen posibilidades de repetir, y que en sus mensajes tuvieron un tono de despedida, José Luis Gioja en ningún momento les dijo adiós a los sanjuaninos sino que, para los que leen entre líneas, dejó la puerta abierta para continuar.
Antes de leer su discurso, agradeció a los disputados por dos leyes que, dijo, "van a quedar en los anales de la historia de San Juan". Se refería al Digesto Jurídico, ya sancionada, y a la Ley de Educación Provincial, próxima a aprobarse.
Ya de lleno en el discurso, hizo alarde de gobernar "una provincia ordenada" que es modelo en el país por los logros alcanzados desde el 2003 a esta parte. Y destacó que en las últimas semanas se han puesto "más de 300 obras en marcha simultáneamente".
En la lista de lo ejecutado incluyó la erradicación de 89 villas, el Acueducto Gran Tulum, el Estado del Bicentenario y el avance de la obra del Teatro del Bicentenario.
En materia de seguridad destacó la formación universitaria de los cuadros policiales, la implementación de la Policía Comunal en los departamentos, la renovación del sistema de emergencias a través del 911 y el equipamiento a la fuerza con movilidades y cámaras de vigilancia.
Después hizo referencia a un tema, que dijo, le ha cambiado "la cara a San Juan", como es la minería que si bien sostuvo que "ha sufrido vaivenes" ahora está "encaminándose nuevamente".
El principal objetivo en el plano de las obras tampoco estuvo ausente. Fue cuando el mandatario habló del túnel por Agua Negra "que va a servir a medio continente para abrir las puertas a Asia y al mundo, un hecho consumado".
Pero la frase que se llevó la mayor cantidad de aplausos de todo el mensaje fue cuando habló de recuperar "el orgullo de ser sanjuaninos".
