Buenos Aires, 19 de enero.- Alberto Nisman fue hallado muerto en su departamento de la torre Le Parc, en la calle Azucena Villaflor 450, en el barrio Puerto Madero apenas horas antes de la declaración que pensaba realizar ante el Congreso por su denuncia de un plan del gobierno para dejar libres a los iraníes acusados por el atentado.
El cuerpo del fiscal especial del caso AMIA habría sido hallado en el baño de su departamento con un agujero de bala de calibre pequeño en la cabeza, según pudo confirmar Infobae. Minutos antes de las 23, los efectivos de Prefectura Naval que tiene asignados para su custodia subieron a buscarlo a su departamento porque no bajaba. Como no respondía, llamaron a su madre, quien habría sido quien encontró el cuerpo.
Sobre el escritorio de Nisman habrían encontrado el expediente y parte de la documentación que el fiscal preparaba para presentar este mediodía ante la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados. En su hogar también habrían ubicado una pistola calibre .22. De acuerdo con las primeras estimaciones, la muerte se habría producido durante la mañana del domingo. Pasadas las dos de la madrugada, desde el gobierno nacional se hablaba de un "posible suicidio".
El secretario de Seguridad, Sergio Berni, el jefe de la Policía Federal, Román di Santo, y la fiscal Viviana Fein estuvieron en el edificio, ubicado en Azucena Villaflor y Aime Paine; mientras Gendarmería estableció un cerco perimetral en el lugar donde también había personal de la Unidad Criminalística Móvil, de la Unidad Médica Forense, Prefectura y Same.
El miércoles pasado, el fiscal había presentado ante la Justicia una denuncia contra la presidente Cristina Kirchner; el canciller Héctor Timerman; el diputado nacional y titular de La Cámpora, Andrés Larroque, y los piqueteros Luis D´Elía y Fernando Esteche.
Los funcionarios y dirigentes cercanos al Gobierno fueron acusados de idear un plan para "fabricar la inocencia" de los iraníes acusados por el atentado que dejó 85 muertos en 1994 y así obtener acuerdos comerciales que incluyeran el intercambio de granos y carne por energía.
"Es la Presidenta la que decidió absolutamente todo", había asegurado el fiscal. Según su denuncia, ella fue quien "le da la orden a Timerman de limpiar a Irán de este problema" y también fue quien "estableció que exista una diplomacia paralela para manejar estas cosas".
La voz de la jefa de Estado no aparece en las cientos de horas de escuchas telefónicas que acompañan la denuncia. Pero el fiscal no tenía ninguna duda de que la idea de buscar "la redirección de la investigación y el desprestigio de las autoridades judiciales" había sido de la propia Presidente.
