Marcus Aurelius Antoninus (año 138 dc), es el último de los emperadores estoicos. El estoicismo se caracterizaba, por el hecho de que la continuidad del mando no se definía por el linaje consanguíneo, sino por las condiciones reales y aptitudes de mando del futuro emperador.
Creador de la obra "Meditaciones” -un monumento a los gobiernos perfectos- y, distinguido por lograr la Pax Romana, Marco Aurelio, fue un ejemplo de gobernabilidad, unidad, progreso y paz. Sin embargo, el sucesor a su trono fue su hijo Cómodus. A esta rara elección se llegó apresuradamente, pues no lograron conciliar un sucesor, y con su nombramiento se evitó una posible guerra civil por desavenencias entre los candidateables.
El gobierno de Cómodus fue despótico y cruel, dando por tierra los magnánimos logros de su predecesor, y comenzando con él, la decadencia de Roma.
Situaciones particularmente parecidas, en lo que respecta a la elección del "sucesor”, pueden llegar a darse en la actualidad; tanto en países con reconocidos gobernantes, caso Brasil (con Lula Da Silva) y porque no, en provincias bien administradas y gobernadas, como es el caso de San Juan.
Así, nuestra provincia tiene, hoy por hoy, multiplicidad de logros sin precedentes, cuya magnitud pesa enormemente, sobre todo a espaldas de los aspirantes a ocupar el cargo de gobernante, o dicho de otra manera de ser el "sucesor”.
Quien continúe a la persona de José Luis Gioja, tendrá la gloria de recibir una provincia más que aceitada, en franco crecimiento y que cuenta con recursos para seguir creciendo; pero eso sí, moldeada a la horma de su gestor y que lleva también su impronta inconfundible.
La contra consiste entonces en el desafío de continuar y superar la gestión del actual gobernador, lo que resulta, pareciera simplemente "inigualable”. Basta para ello pensar en las curiosas coincidencias históricas con el gobierno de Sarmiento, y ver particularmente lo relacionado a la obra pública, las cuentas del Estado, la educación y la minería. Allí aparece, la difícil tarea del que sigue, pues el que aspire a ser águila, debe mirar lejos y volar alto, ya que no se puede pasar del timón al remo, es como salir del escenario para ocupar una butaca.
Para el 2011 la sociedad sanjuanina a diferencia de otras en el país, no necesita de un mesías, necesita de un conductor capaz de formar equipos. San Juan ocupa hoy un lugar de privilegio, no solo en la Nación, sino en el contexto regional y latinoamericano. Hay que buscar, entonces, quien pueda darle un salto de calidad institucional, al entender que el próximo gobernador debe ser elegido, al igual que los denominados emperadores buenos o adoptivos de la antigua Roma, no por su forma, sino por su contenido y capacidad.
Para esto debiera ser un gestor del proyecto desde sus albores, para que no haya riesgos de mala interpretación. Necesitamos que a este proyecto, y al modelo exitoso de provincia que Gioja dejará, se le de -insisto- calidad institucional, a partir de la próxima gestión de gobierno.
Por su basta experiencia política, imagino que José Luis Gioja ya tiene el candidato que necesita, que no es ni más ni menos que el que necesita la sociedad sanjuanina, y que como buen estratega lo debe tener "’tapado” bajo siete llaves, pues no va a permitir que lo desgasten innecesariamente.
Y… como siempre dice el gobernador: "no hay que almorzarse la cena”, habrá que sentarse a esperar la "fumata blanca”.
