En el fútbol una de sus tantas frases célebres es aquella de Carlos Salvador Bilardo sobre el Estudiantes multicampeón en la década del ‘60: “Es la gloria o Devoto”, en referencia al penal de Buenos Aires cuando las cosas andan mal. River vivió en los últimos seis años, desde su última coronación en el Clausura 2008 hasta lo que puede ser mañana su nueva estrella, un sube y baja de momentos que encuadraría bien la frase del Narigón. De estar en el cielo con aquel título obtenido bajo la conducción técnica de Diego Simeone, al infierno vivido a mediados del 2011 con el descenso a la B Nacional por primera vez en su historia. Por eso, el mundo riverplatense vive con ansiedad la previa al choque ante Quilmes, y por eso el técnico más ganador de su historia, Ramón Díaz, ya avisó en la previa que “hay que mantener la calma: todavía no se ganó nada”.
El 8 de junio del 2008 el Millonario se consagró por última vez en Primera. De ahí en adelante largó un derrotero nefasto que lo depositó en la segunda categoría. Fue el Cholo Simeone el que comenzó la debacle con aquel último puesto en el Apertura de ese mismo año. Los Néstor Gorosito, Leonardo Astrada, Angel Cappa y Juan José López no supieron enderezar un barco que se hundió el 26 de junio del 2011 en el cierre de la Promoción ante Belgrano, en un Monumental que fue un caos tras el descenso. Los presidentes José María Aguilar y Daniel Passarella, cada uno conduciendo al club en tres de los seis torneos que lo condenaron al club, cargaron con la principal culpa de este desenlace impensado para el ambiente mundial del fútbol. En esas tres temporadas llegaron refuerzos como Mariano Barbosa, Rodrigo Rojas, Juan Manuel Díaz, Josepmir Ballón, Carlos Arano, Leandro Caruso y el Ogro, Cristian Fabbiani.
El operativo ‘resurgir’ largó con Matías Almeyda en el banco de suplentes. Referentes como Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, más Leonardo Ponzio y David Trezeguet a mitad del camino, se sumaron para devolver a River a Primera, hecho que se consumó el 23 de junio del 2012. Fue la vuelta del club con más títulos en Primera (34 hasta el momento) de nuestro país. Almeyda estuvo un torneo en el banco de Primera y luego Passarella decidió llamar para su tercer ciclo a Ramón Díaz. Hubo un subcampeonato y el reciente 17mo puesto en el torneo Inicial 2013. A una victoria de ganar este Final, River quiere volver mañana a sentir que está en la gloria y nunca más en Devoto…
