Después de la ceremonia del podio, cargando el cansancio del esfuerzo, Laureano Rosas respondió todas las preguntas, todas. ‘No, no. Esto termina el domingo’, contestó a quien le consultó si ya tenía la carrera en el bolsillo. ‘Un pinchazo o una rotura pueden dejarte afuera de todo’, amplió.
Sobre la definición de ayer, donde realizó una persecución monumental para alcanzar y superar a Juan Pablo Dotti, el capitán del SEP-San Juan dijo que ‘debía poner toda la carne en el asador’. ‘Llegamos hasta un cierto momento con Gastón Javier, manteniendo un buen ritmo encabezando el grupo que venía segundo, pero Juan Pablo (Dotti) iba por delante y había que salir a buscarlo. Son esos momentos clave de las carreras donde hay que confiar en uno mismo y jugársela. Mi equipo hizo un gran trabajo para dejarme bien ubicado y no podía defraudar su confianza’, explicó.
‘Aparte, esta etapa, la del Colorado, era como una espina clavada que tenía conmigo mismo, pude ganarla y estoy muy feliz por ello’, dijo quien ayer se consolidó como líder.
Como en las dos Vueltas anteriores que ganó, Laureano sacó importante diferencias en la contrarreloj, el pensamiento popular es que esta tarde pondrá una lápida a las aspiraciones de sus rivales. Aun sabiendo que puede ampliar sus diferencias el líder no se confía. ‘Como ya dije: la carrera termina el domingo. Después de la crono de mañana (por hoy) quedarán tres etapas más. Las Vueltas se corren día por día. Nosotros estamos bien, ir paso a paso nos ha dado resultado antes y no cambiaremos, ahora, nuestra manera de pensar y encarar las cosas. Además, sería una falta de respeto para todos nuestros rivales que pelearán por sus chances hasta el final’, sentenció el capo de la Vuelta.
