Fue el final de un proceso y casi como que se veía venir. Anoche, San Martín perdió su quinto partido consecutivo en el torneo Inicial de Primera División del fútbol argentino y se quedó sin técnico. Parece ser una maldición para el Verdinegro eso de jugar en el Cilindro de Avellaneda. Es que tras ese partido, en el torneo anterior, Daniel Garnero había dejado de ser el técnico del equipo sanjuanino. Y anoche, luego del 3-1 en contra sufrido ante Racing Club, marcó el final del trabajo en ese cargo del Colorado Facundo Sava. Prácticamente sin discusiones. Ni alternativas. Algo lógico que era previsible de no haberse dado un desenlace diferente.
Lo cierto es que el Verdinegro sufrió todas. Otra vez, como en anteriores ocasiones, terminó con mejor porcentaje de tenencia de la pelota, pero también, como en esas oportunidades, su trabajo fue improductivo. Simplemente porque careció de efectividad. Para colmo de males, sufrió una noche inspirada del pibe Luciano Vietto, que se despachó con tres goles: El primero con un derechazo espectacular, el segundo tras un preciso cabezazo y, el tercero, empalmando un zurdazo letal. Ni siquiera le alcanzó al equipo sanjuanino haber empatado transitoriamente el partido en el inicio del complemento (un golazo del cordobés Riaño). Ni tampoco la increíble acción que se dio cerca del final, cuando al arquero académico De Olivera lo expulsaron tras cometerle penal a Riaño y el volante Pelletieri ocupó su lugar. Y Caprari, buscando colocarla, permitió que el “inventado” arquero de Racing se luciera y atajara el tiro bajo a su derecha.
Un combo demasiado negativo como para que Sava siguiese en su cargo. Claro, agregado a las cuatro fechas anteriores en las que el Verdinegro no cosechó ningún punto.
El partido en Avellaneda salió al influjo de la capacidad de gol del pibe Vietto. Es que luego de un inicio parejo e impreciso, San Martín equiparó en oportunidades al local, que había tenido el gol en los pies de Centurión y Pillud (en un tiro libre). El sanjuanino aportó lo suyo con chances para Riaño y Caprari.
Se moría el primer tiempo y Vietto clavó un derechazo al ángulo. Es cierto, le dieron espacios para que le pegara pero el pibe la colocó en un lugar inalcanzable para Pocrnjic.
La sorpresa se dio en el inicio del complemento, cuando Riaño -lo mejor de San Martín- emuló a Vietto y sacó otro bombazo de derecha que se le metió a media altura a De Olivera. Golazo. Y a soñar para el Verdinegro con un Racing confundido.
Caprari, con un tiro cruzado, casi marcó el segundo a los 11’. Pero tres minutos más tarde apareció otra vez Vietto y metió un cabezazo perfecto tras centro de Pillud para desnivelar en favor de Racing.
Lo sintió el Verdinegro, más todavía cuando de nuevo Vietto, 10’ después, anotó el tercero con un fuerte zurdazo dentro del área.
Y cerca del final se dio aquella oportunidad increíble del penal que desaprovechó Caprari. Y ya no hubo tiempo para más. En realidad sí para una sola cosa: Para que despidieran a Sava.
