Todo parecía ir bien tras el vuelco. El llanto desgarrador de Abigail Cabrera (2 años) se posicionaba como un buen indicio cuando la cargaron rumbo al hospital Rawson el miércoles en la tarde; lo contrario, en teoría, hubiera sido trasladarla inconsciente. Sin embargo, los deseos de seguirla teniendo viva se esfumaron de golpe dos horas después, y para siempre.
La pequeña había sufrido una fractura del fémur izquierdo y presentaba un golpe en la cabeza y otras lesiones internas, que al final resultaron irreversibles. Para llegar a ese resultado, jugó un papel clave el hecho de que saliera despedida cuando se produjo el accidente en avenida de Circunvalación. Fue a las 19,40, cuando su padre encaró la curva en descenso rumbo al Norte, luego de pasar el puente en el cruce con Ignacio de la Roza, en Desamparados, Capital.
Según José Luis Cabrera (abuelo de la nena) su hijo le explicó que cuando salía de la curva sintió un tirón sorpresivo en una de las ruedas delanteras, que le hizo imposible controlar el vehículo. Que frenó y aún así no pudo evitar la zanja divisoria entre carriles opuestos de circulación, donde se desestabilizó y dio al menos un tumbo antes de quedar ruedas para arriba. José Luis Cabrera (28) y Andrea Mamaní (26) habían ido a Rawson a hacer una compras para su negocio con la menor de sus dos nenas y cuando volcaron volvían a su casa en el barrio Costa Canal II, en Capital. Ayer, toda su familia lloraba su repentina pérdida.
