Luisa González es una ama de casa jubilada que con sus 61 años, sus lentes, el cabello rubio, su baja estatura y el cuerpo bien robusto parece una tipa bonachona. Lo mismo que Jorge Flores, un pensionado de 50 años de ojos verdes, también petacón, bien relleno y de pelo oscuro que durante el día ayuda a hacer masas dulces para vender. Quién diría que estas personas, que podrían ser simpáticos abuelos, desde septiembre del año pasado permanecen presas y ahora fueron procesadas por las supuestas perversiones sexuales a la que sometían a un chico de 11 años. Los acusan de manosearlo y hasta de obligarlo a mirar cómo ellos tenían sexo. Según la causa judicial, además la mujer llamaba ‘mi novio’ al chico, lo besaba y hacía que él también la tocara.

La singular pareja fue procesada, con prisión preventiva, en el Quinto Juzgado de Instrucción. Luis Felipa González (61), quien alguna vez ejerció la prostitución, junto a Jorge David Flores (50) están acusados de abuso sexual gravemente ultrajante para la víctima y corrupción agravada de menores, según fuentes judiciales. Ambos apelaron el fallo, de modo que no está firme.

El chico soportó los supuestos abusos por el lapso de cinco meses en una propiedad de calle Salta, en Capital, en donde su mamá alquilaba una pieza en el fondo. González era la propietaria de ahí e invitaba al niño a su casa. Según la causa judicial, las perversiones ocurrían los sábados y domingos. Él mismo se lo contó a su madre y después lo relató a una psicóloga a través de las Cámara Gesell: contó que González hacía que se desvistiera, lo acariciaba en todo el cuerpo, lo besaba y le pedía que la tocara. Agregó que el hombre también lo manoseaba, que ambos le decían ‘rico’ y otras cosas y que hasta llegaron a tener relaciones sexuales en su presencia.

La mamá del chico denunció que González decía que él era ‘su novio’ y que a veces lo encerraba en su pieza. En ese entonces, la madre no sabía lo que sucedía, recién se enteró los primeros días de septiembre del 2013. El nene había empezado a mostrarse muy retraído, ya no jugaba, se orinaba en la cama y dormía con la luz encendida. Fue hasta que estalló y en medio del llanto le contó a la mujer lo que González y Flores supuestamente le hacían cuando se quedaba solo. El 11 de ese mes realizaron la denuncia y tiempo después ambos fueron detenidos. Las pericias confirmaron que el niño no miente y que presenta signos de haber sido víctima de un abuso.