La pasividad oficial ante el aumento de la drogadicción, ha tenido un nuevo llamado de atención de la máxima autoridad de la Iglesia Católica argentina. Este avance incontrolado del narcotráfico fue alertado hace un año por los llamados "curas villeros", cuando denunciaron que la droga está despenalizada de hecho en los asentamientos y las villas de emergencia porteñas.
Ahora el Episcopado endureció las críticas a la despenalización de la droga para consumo personal, promovida por la tolerancia permisiva del garantismo doctrinario. El propio arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Belgoglio, formuló un preocupante toque de atención ante cinco mil alumnos de colegios católicos de la ciudad, congregados en la Catedral Metropolitana: Denunció que los chicos "salen de la escuela y en la esquina pueden comprar merca", aclarando que esto no sólo ocurre en los establecimientos educativos de la periferia, sino en los del centro de la ciudad.
Las palabras de Bergoglio fueron escuchadas, además, por el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni y el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, entre otras autoridades, con interrogantes que deben da respuestas las autoridades. "¿Preparamos a los chicos para recibir la semilla de la esperanza? ¿O les damos 3 o 4 cosas que terminan fracasando en la esquina con el que viene a venderles "merca’? ¿Los preparamos para grandes horizontes o para el horizonte de la esquina en donde por unos pesos pueden comprar la pasta base o lo que sea?", preguntó Bergoglio.
Una realidad que sacude a la sociedad con el agravante de erosionar lo más valioso de nuestro futuro, la juventud.
