El derecho a la vida es un derecho fundamental de todo ser humano. La biología moderna establece que el desarrollo de un individuo comienza en el mismo momento de la concepción, siendo, de ese instante, un ser humano, una persona, cuya vida no puede ser destruida por ninguna práctica abortiva, cualesquiera sean las llamadas "indicaciones" que pretendan justificar el aborto. La "indicación terapéutica" pretende justificar el aborto cuando la vida de la madre está en peligro. Pero se debe respetar toda vida humana, no pudiéndose agredir directamente la vida de la madre ni la del hijo, pues ambas tienen esencialmente el mismo valor, y se debe hacer todo lo posible para salvar ambas vidas. Por su parte, la "indicación eugenésica", considera lícito el aborto en una criatura que ha de venir al mundo, con una carga hereditaria de taras y enfermedades. El mejoramiento de la especie no puede pasar por la muerte, sino que debe basarse en la higiene, la educación física y moral, la correcta alimentación. La llamada "indicación ética" considera oportuno suprimir cuanto antes, por medio del aborto provocado y secreto, la vida de toda criatura que deba su existencia a relaciones sexuales prematrimoniales, o a un adulterio, estupro o violación, una actitud digna, en estas situaciones, es la de entregar su hijo en adopción, a quienes le brindarán el amor al que tiene derecho. La "indicación social", propone el aborto como solución, en el caso que se considera que el niño llegará a ser una carga social o económica muy gravosa para su madre o su familia. Una verdadera solución es instalar un estado de justicia social que impida esta escandalosa situación, quedando siempre la posibilidad de una digna adopción. Finalmente, la "indicación demográfica" pretende solucionar el problema de una posible superpoblación, mediante la destrucción masiva de seres humanos. Una actitud digna es la existencia de un estado de bienestar, que elimine el hambre y la miseria, y no propugnar el aborto. Son funestas las consecuencias que quedan en la mujer que dando muerte a su hijo en su seno, nunca podrá darle muerte en su corazón, ya que quedará unida a su hijo para siempre dentro de sí. El aborto procurado constituye un homicidio, por el que se elimina a un ser humano lo más inocente en absoluto que se pueda imaginar; un ser débil, totalmente confiado a la protección y cuidado de su madre.
