Por obra de muchos actores, cada vez que se aproxima el inicio del ciclo lectivo la agenda se concentra en el tema salarial docente. Tal vez por eso llame la atención que la ministra de Educación de la provincia, Cristina Díaz, pusiera el acento en otro asunto: durante 2010 -se presume- habrá un regreso masivo de chicos a las escuelas, movidos sus padres por la necesidad de conservar la Asignación Universal a la Niñez. Los famosos 180 pesos que entrega el Estado por cada pibe de hasta 18 años, hijo de un desocupado o trabajador en negro. Sin acreditar escolaridad, el beneficio cae.

Dadas así las cosas, la funcionaria aprovechó el primer encuentro con los supervisores y directores de área para dejar las cosas en claro: habrá una avalancha de niños y adolescentes que buscarán recuperar su lugar en el aula, perdido en algún momento del pasado. Díaz fue clara al decir que seguramente ese retorno será difícil. Cada vez que un alumno abandonó la escuela, la relación con sus pares y sus docentes quedó desgastada. El que se marchó y los que se quedaron coincidieron en decir: "¡por fin me fui/se fue!". La instrucción de la ministra fue prepararse para el operativo de reincorporación.

El dato oficial de Anses indica que en San Juan hay 57.836 chicos de 1 a 18 años incorporados a la Asignación Universal a la Niñez. Los padres de todos ellos, sin excepción, tendrán que acreditar la escolaridad de sus hijos para conservar el beneficio. ¿Cuántos no iban a la escuela y ahora tendrán que regresar? La ministra dio un dato orientativo, según el último relevamiento del sistema educativo, realizado en 2007.

En el segmento de los niños de 4 años de edad, el estudio arrojó que había un 32,8 por ciento escolarizado, en tanto que 8.967 niños no asistían a ningún establecimiento. En el segmento de los 5 años, el 98,7 por ciento estaba escolarizado y 176 niños no lo estaban. En el Nivel Primario, el 97,3 por ciento iba regularmente a la escuela y 1.416 niños no lo hacían. En el Secundario Básico el 74,2 por ciento estaba dentro del sistema y 2.014 adolescentes, afuera. En tanto que en el Secundario Orientado el 51,3 por ciento continuaba los estudios y 7.811 jóvenes habían abandonado.

Dadas así las cosas, el sistema educativo debería sumar repentinamente a más de 11.000 niños y adolescentes, contando desde los 5 años de edad en adelante, de acuerdo a los requisitos del plan oficial.

Lo curioso -y penoso- es que el sistema educativo, por sí mismo, no pudo contener a estos alumnos. O, peor aún, tuvo un triste desempeño y terminó expulsándolos. Sin embargo, sería injusto responsabilizar al docente de turno por cada caso en particular. Evidentemente aquí las fallas son estructurales. Ahora habrá una segunda oportunidad para todos: para los que se fueron y deben regresar, por un lado; y para los que se quedaron y deben actuar de buenos anfitriones, por el otro. Que ésto ocurra por un monto de 180 pesos, en verdad, no está mal. Siempre y cuando los billetes no se conviertan en el único motivo de la permanencia del chico en la escuela.