El diálogo interreligioso que viene propiciando la Iglesia con diferentes credos, lo ha intensificado el papa Francisco como objetivo clave para avanzar en una política conciliadora que lleve a la paz en Medio Oriente. En el último encuentro con las autoridades del Congreso Judío Mundial, en vísperas año nuevo judío (Rosh Ashaná), el Papa Bergoglio los comprometió a aunar esfuerzos para trabajar conjuntamente hasta poner fin a las tensiones y desencuentros.
Esta estrategia de acercamiento será uno de los ejes centrales de la visita del Papa a Tierra Santa, en la próxima semana, donde el diálogo tendrá un gran protagonismo y será un gesto trascendente en el plano internacional por las connotaciones políticas de este viaje. Si bien no estará en la agenda encuentros específicos entre las religiones, la presencia en la comitiva papal de integrantes de los diferentes credos dará un marco significativo a la presencia del Papa en el lugar.
Es que Bergoglio viajará con "dos amigos", argentinos, el rabino de Buenos Aires, Abraham Skorka, y del profesor musulmán Omar Abboud, presidente del Instituto del Diálogo Interreligioso en la Argentina, quienes acompañarán a Su Santidad a Amán, Belén y Jerusalén, siguiendo los pasos de la histórica peregrinación que Pablo VI realizara a Tierra Santa hace 50 años. Será la primera peregrinación por el reencuentro y la fraternidad.
Se espera ahora repetir aquel histórico gesto cuando Francisco se encuentre en la delegación apostólica de Jerusalén con el patriarca ecuménico Bartolomé I, en la misma habitación en la que Pablo VI se reunió por primera vez con el patriarca Atenágoras. Luego, el diálogo interreligioso tendrá su máxima representación en la cita ecuménica en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, cuando el papa y Bartolomé I se reúnan con representantes de todas las comunidades cristianas que custodian este lugar, los greco-ortodoxos, los armenios y los franciscanos. También han sido invitados representantes de las otras confesiones, incluyendo a los protestantes.
Este hecho histórico, como califican los observadores del mundo diplomático, se centra en que la visita por primera vez tendrá una amplia representatividad religiosa y dará lugar a un encuentro inédito porque en un lugar tan simbólico rezarán todos juntos por un mismo objetivo: la paz.
