"Tengo que armarme de santa paciencia"n; decía a DIARIO DE CUYO en febrero pasado Víctor Nobre, el orfebre y escritor tras un exitoso trasplante de cadera y fémur, que lo hizo padecer intensos dolores. Hoy, a tres meses de esas declaraciones, "agradecido de la vida", el artista se encuentra luchando contra su cáncer de pulmón gracias a la pasión por el arte, que lo empujó a volver a escena: será el 26 de junio en el Auditorio del Museo de Bellas Artes Franklin Rawson en una intervención poética musical junto a sus colegas Ricardo Trombino y José Casas y un grupo de músicos. Pero su agenda contempla más actividades: en octubre, celebrará las 6 décadas de su llegada de Portugal con el libro Navegación de mapas y territorios -que refleja su vida en portugués y en castellano con poemas en ambos idiomas-, y tiene previsto el lanzamiento de El Niño y el Dragón en noviembre, ambos en el mismo complejo; además enviará dos proyectos al Fondo Nacional de las Artes para un concurso de artesanías y participará en un certamen en Berazategui, con un cuchillo para asado con cabo de asta de cabra y un baulcito con cáscara de nuez y herrajes de plata que contiene una pulsera denario realizada con rositas de plata.
Tras un inconveniente con la obra social DAMSU a la que pertenece, la cirugía se realizó el 13 de enero pasado en la clínica El Castaño, ya que sus huesos estaban lesionados (tuvo quebradura de fémur estando en cama) a causa de una metástasis originada por un tumor en el pulmón.
"Lo de la mutual fue algún malentendido, la cirugía ya pasó y hoy estoy en una etapa en la que me estoy curando con los protocolos que indican los médicos y desarrollando nuevos proyectos, como hice toda la vida. Volví a mi taller, no full time, porque no puedo, pero ya estoy trabajando en algunas piezas", indica el artesano que ya camina por sus propios medios solamente con ayuda de un bastón, aunque continúa en tratamiento oncológico.
Víctor no puede creer estar saliendo del infierno, por los terribles tormentos que le tocó sufrir. "Estuve 20 días internado, sin contar el tiempo que estuve en cama en casa; más o menos, un mes y medio. También, estuve con drogas muy potentes que me producían trastornos psíquicos", recuerda, con un nudo en la garganta.
Tímidamente, fue empezando a trabajar con su poesía y hasta a pintar, "algo que no hacía hace 5 años y un hobbie más que nada", comenta.
Y es en estas dos semanas que Nobre comenzó a sentirse más firme. "Hoy, hay días que puedo estar porque me da bien el cuero y otros que no puedo porque no me da"; crudo, pero realista, así describe el pulso cotidiano de su estado físico.
Inquieto, apasionado. Su compañera, Sara Berenstein, lo define como una persona con "una voluntad muy grande". Y él no tiene ojos más que para esa mujer, que siempre estuvo ahí, entregada por completo, con el alma.
