Previo a las elecciones generales del 25 de octubre, Eduardo Cabello, delegado regional de la Confederación General del Trabajo (CGT), había expresado que si resultaba electo diputado provincial, iba a dejar el puesto en la central obrera “por una cuestión de trabajo y tiempo”. Pero ahora, luego de recibir el respaldo en las urnas, dijo que no descarta continuar porque “no son funciones incompatibles”.
El dirigente, quien además es el secretario general del gremio de la Construcción (UOCRA. , integró la lista de candidatos a diputados proporcionales del Frente para la Victoria. Fue en el cuarto lugar, detrás de Rubén Uñac, Pedro Mallea y Amanda Dias. Y será la primera vez que tiene un cargo legislativo porque antes sólo fue concejal de la Capital.
La CGT es un agrupamiento que nuclea a más de medio centenar de gremios y representa un importante espacio de poder en la provincia. Su conducción puede sentarse con el Gobierno de turno para dialogar sobre condiciones de trabajo de los empleados, planes de vivienda, plantear medidas de fuerza e incluso discutir cargos políticos. De la misma manera, tiene el peso para debatir temas laborales con el sector empresarial. Con estas atribuciones, a cualquier gestión en el Ejecutivo provincial le interesa tener buena relación con la central de trabajadores.
Previo a los comicios, Cabello había expresado que “un cargo tengo que resignar y es seguro que será la CGT”, pero ahora parece haber cambiado de posición. “Vamos a hacer lo que más favorezca a la institución”, señaló cuando fue consultado y agregó que “vamos a buscar el consenso, ver qué dicen los otros dirigentes”.
En el caso de Julio Figueroa, de la UOM, dijo que “no tengo problema en que siga, será una decisión de él”.
Enrique Castro, del gremio de los Camioneros, y quien viene de resultar electo diputado nacional por el Frente Compromiso con San Juan, sostuvo que “no me parece mal si quiere seguir”, pero exigió que “la CGT debe funcionar para defender a los trabajadores y no para hacer política”.
Cabello llegó por primera vez a integrar la cúpula de la CGT en diciembre de 2008, tras un acuerdo con los gremios más fuertes. Tras un mandato de 4 años, en diciembre de 2012 le concedieron la primera prórroga. Luego se sucedieron otras y entre los argumentos que se esgrimieron figuraban que el sindicalismo no podía estar dividido en una interna durante los comicios legislativos de 2013 y que luego del accidente que sufrió el gobernador José Luis Gioja, no era el momento para discutir sobre una renovación. Así se llegó hasta la última extensión del mandato, que vence en diciembre de este año.
