Estudió clown, magia y pantomima. Y aunque también ha mostrado sus dotes para el canto, su nombre es sinónimo de humor. Alejado por ahora de la pantalla chica, Chiqui Abecasis sigue recorriendo los escenarios del país. "No me falta el trabajo’, se jacta este padre de tres hijos con quienes en 2011 enfrentó uno de los golpes más duros -la muerte de su esposa Claudia- y para quien el humor también es sanador. Con su propio bagaje y convencido de lo que hace, llegará a San Juan para conducir al público por un camino de risas, canciones y reflexión. "Yo soy un medio para que la gente pueda sacar lo que tiene adentro’, dice.
– Sí, tal vez porque no hay muchos formatos como para que estemos nosotros. Los productores de TV considerarán, supongo, que ese espacio puede ser cubierto por cualquiera, cualquiera se hace el gracioso o cuenta un chiste. Pero cuando necesitan hacer algo realmente profesional, nos convocan como invitados.
– No creo que sea por eso, porque no les sale gratis… no sé, puede ser una cuestión de moda o que la tele está cambiando.
– Sí, puede ser, y si alguno es un bombazo es porque es lo que la gente quiere consumir. Yo no soy de los que cuando no está critica y dice que lo que está ahora es malo. Pero cuando se necesita un capocómico, nos llaman; cuando se necesitan artistas que se banquen solos frente al público, estamos nosotros. Una cosa es el humor para la TV y otra es cuando sos un artista del humor.
– No sé, es otro rubro. Por eso digo, no juzgo.
– Más bien estilos que se van poniendo de moda, ahora está de moda el stand up, que es lo que nosotros venimos haciendo hace años, pero con nombre americano. Se van planteando modas, pero los artistas quedan siempre. Yo sigo trabajando muchísimo gracias a Dios, en todo el país, lo que pasa es que hoy se trabaja mucho con la mediatización y en mi caso, no me gusta mostrar la vida personal para tener un poco de cámara.
– ¡Totalmente! Es que parecería que todo lo que existe es únicamente lo que pasa por la televisión y no es así, se puede seguir trabajando. Igual yo hago mis apariciones, tengo alguna propuesta…
– Sí, y fijate que no fue con el humor. Pero además fue una cosa distinta, porque lo usé para una cuestión muy especial: encontrarme con mi hija Irina, que fue mi soñadora, en un momento especial de mi vida donde no hallaba el medio para tener algo en común. Me pareció que el canto era importante, lo propuse a la producción y le encantó.
– Como no jamás te podrías imaginar.
– Guido trabaja en producción de espectáculos de Café Tortoni, es muy buen guitarrista y compositor; y Luciano es jugador de River, el fútbol también es un espectáculo al final… ¡y ese es el que más público mete! (risas)
– En principio hacer humor es mi trabajo, pero yo comparo la risa con el hambre. Si tenés hambre y te dan un pedazo de pan, ¿qué hacés? Lo tomás y agradecés. Cuando estás ávido de reírte y viene alguien que te provoca la risa, responde muy bien. Pero a ver, nosotros no podemos hacer reír a nadie que no quiere reírse. Por ahí viene uno y me dice ‘a mí no me hace reír nada’… y bueno, no sabe lo que se pierde. Yo no voy a pelear con el público para hacerlo reír, yo voy a hacer lo que sé hacer, con el amor que siempre le pongo a lo que hago, y si la gente está predispuesta, la va a pasar bárbaro. Para mí esto es una pasión, por eso digo que mientras tenga escenario, no me preocupa la tele….
– Como el de cualquier persona.
– No. Si la gente tiene una cierta expectativa y luego no se cumple, no es problema del que no la cumple, sino del que se hizo la expectativa…. Por ahí alguien me dijo ‘ah, pero qué tipo serio que sos’. Y sí, soy serio, soy una persona normal, no ando a las carcajadas. Igual, no soy un tipo mala onda, al contrario, soy un tipo agradecido, me gusta la gente, me saco fotos… Soy un tipo serio pero con muy buena onda.
