Joven sanjuanino de pura cepa, se recibió de abogado en Buenos Aires hace 10 años. Con su carismática personalidad, se ganó el puesto de reportero estrella del programa AM. Aunque su pasión corría por otro sendero, el teatro, ámbito en el que le va estupendamente bien con la obra "Chicos católicos" con rotundo éxito en la cartelera porteña. Sin embargo, algo faltaba para completar su complejo currículum, agarrar la conducción central de la nueva temporada de "Rico y abundante", el ciclo de Silvia Barredo y Mirta Carabajal, que se estrena mañana por la señal Utilísima y se transmitirá de lunes a viernes a las 14.30. En diálogo con DIARIO DE CUYO, Barassi contó sobre el gran momento profesional que vive actualmente.
– ¿Cómo te llegó la oportunidad de conducir en la tele?
– Los productores de Fox me llamaron para hacer una prueba de cámara y les gustó muchísimo como me desenvolví. Mi función es aportar la cuota humorística al ciclo y comerme todo lo que cocinan. Ya grabamos varios episodios y lo disfruté como nunca. Humor, conducción y cocina, no puedo pedir más. Las gordas (Silvia y Mirta) son unas divinas. Una dupla de redonditas emblemáticas que a la tele le hacía falta una cocina de gordos y para gordos.
– ¿Con esto rompes varios moldes de la tele?
– Totalmente, desde el vamos, porque la tele no acepta a los gordos en lo estético. Dos chicas pitucas de cincuenta y pico junto a mí, un gordo treintañero hermoso, tiramos abajo muchos clichés. Se acabó eso que el hombre no puede acercarse a la cocina. La propuesta me encantó desde un principio porque la conducción me entrena mucho, está buenísimo que vaya formándome más en un programa donde hay que remar situaciones y llenar baches.
– ¿Cómo te complementás con ellas ahora?
– Mi rol es de presentador. Todos los días saldré con un monólogo que lo condimento con ingredientes Barassi. Presento a las chicas, mientras ellas cocinan las interrumpo y les robo algún ingrediente, hago el circo del gordito en la cocina. Pensar que era un gordo recibido de abogado con medalla de honor, de repente terminé ante la cámara de televisión leyendo: 200 gramos de harina leudante. (Bromeaba) Está buenísimo eso porque no es un personaje estructurado, arranco hablando de lo que se va a cocinar hoy y después termino hablando de la ropa interior que llevo puesta. Para mí la TV es como un juego. Puedo hacer humor picarón sin ser vulgar y ordinario, por ahí las gordas se ponen coloradas, es una experiencia divertida.
– De ser notero de AM a ser conductor ¿es un gran salto?
– Sí, definitivamente. Vivo una gran evolución. Cuando laburo de notero no termino de encontrarme. Cuando entrevisto a alguien pienso que yo también tengo ganas de decir algo. Quiero un lugar más protagónico, lo mismo me pasa en el teatro. Pasa que aquí, los medios te encasillan muy fácil. Te miran y dicen el gordo de AM es notero, pero ¡Epa!, también actúa y ahora el gordo también cocina. (Risas) No sé que termine haciendo el gordo.
– ¿Terminaría en Bailando por un Sueño?
– ¡Tanta evolución no che pará! Es verdad que mi perfil es bastante mediático pero meterme en Bailando no sé si me haría bien. En primer lugar odio el ejercicio físico, imaginate si tengo que subirme al caño lo termino doblando. ¡Nooo… me muero, evitémoslo! En segundo lugar, es un show raro, Carmen Barbieri o Florencia Peña se la pueden bancar. Pero yo no me veo. Aunque si la Tota Santillán pudo bailar el caño, entonces yo también podré.
– ¿Si hay una oferta económica tentadora?
– No es lo primordial para mí, con el teatro hago muy buena plata y me va muy bien. Pero ¡ojo! que la guita no me define, sino que apunto al contenido artístico propiamente dicho y no me veo en otra cosa.
