¿Qué sienten al dar las clases?
Gori Peñate
"Me gusta y disfruto mucho del poder trasmitir a los chicos esta disciplina, que más que una gimnasia es una herramienta para la vida, una herramienta que personalmente me ayudó y me ayuda en mi diario vivir. Siento que es una experiencia enriquecedora, una oportunidad no sólo para ayudar a desarrollar las potencialidades de los chicos sino también las mías. Siento una gran satisfacción el poder acompañar a los chicos en su crecimiento, trabajando siempre a favor de la salud, la alegría y el disfrute".
Alejandra Garcés
"La satisfacción de verlos crecer, sus avances en los ejercicios y en la vida, la frescura de sus miradas, sus sonrisas y el placer de jugar con ellos es lo que hace 8 años me retiene a su lado en el instituto de yoga. Es algo que elijo todos los días, porque siento que recibo más de lo que doy".
Celina de Benito
"Es muy gratificante y enriquecedor poder trasmitir el amor por el Yoga a todos los chicos. Elijo dar clases de yoga porque los veo entrar con una sonrisa con ganas de trabajar en un ambiente que invita al juego, al compañerismo y al respeto. La alegría que expresan por sus logros y los de los otros chicos. La necesidad de mostrar a sus padres y profes los éxitos en sus desafíos y por sobre todo el que nos hagan saber que ellos mismos eligen venir a yoga con mucha felicidad, nos contagia y nos hace crecer junto a ellos".
¿Qué les genera dar clases?
Satisfacciones compartidas, el observar que los chicos asisten a las clases contentos, no obligados, sino eligiendo venir, que se entusiasman con las propuestas y están deseosos de aprender nuevos ejercicios, verlos disfrutar sus logros y esforzarse para conseguirlos.
También nos satisface enormemente cuando los papás nos cuentan que yoga les ayudo a sus hijos a superar dificultades de su vida, ya sea a nivel emocional, en la escuela e incluso el mejoramiento de síntomas físicos.
Las frases y los comentarios, de los más pequeñitos del grupo, que con sus palabras explican vivencias y ejercicios, nos llenan de ternura. Al igual que verlos quedarse dormidos en una relajación.
Aportar un pequeño granito de arena, para que nuestros niños crezcan sanos y felices, eso no llena de satisfacción.
