Mendoza.- Una serie de mensajes revelaron una situación preocupante en Mendoza. Se trata personas que captan chicas mendocinas en boliches para llevarlas engañadas a Chile, donde son prostituidas.

Según informa el diario MDZ, las jóvenes eran tentadas y ‘convencidas’ para ir a trabajar al país trasandino con un destino incierto. La oferta es para ir a un bar, pero en realidad se trataba de un prostíbulo ubicado a 3 mil kilómetros; en Punta Arenas, en el extremo sur de ese país. El negocio implicaba el pago de 200 mil pesos chilenos por cada chica y una ‘prima’ del 20% de lo que cada una recaude en el prostíbulo.

‘Sí Verito, faltan dos pibas que hay que ir a verlas a su casa… Son cuatro. Yo tengo dos, tres con la M., y faltaría una más o dos más, más lo que surja esta noche’, decía un hombre a través de Whatsapp en uno de los mensajes que ya forman parte de una causa judicial. ‘Esta noche vamos a ir a Wish y ahí vamos a sacar unas chicas que ella ya conoce de antes, que no las ha hablado, que ni siquiera saben de esto. Hasta ahora cuatro son seguras, pero pueden llegar a ser siete u ocho’, responde otro interlocutor del negocio.

El punto frecuente de encuentro son los boliches, aunque no hay indicios de que los locales tengan relación con ese negocio. El contacto no se reduce a ese ámbito exclusivamente. ‘En los casos que hemos detectado las personas las conocían antes y usaron los boliches para la estrategia de seducción’, explicó un investigador. El objetivo es el mismo; captar jóvenes vulnerables para proveer a al negocio de la trata de personas y la prostitución en Chile.

En junio de este año, tres personas (Guillermo Hugo Franco Muñoz, Marta Verónica Carrera Videla y Silvana Andrea Carrera Videla) fueron condenadas a seis años de cárcel por intentar trasladar a dos hermanas mendocinas para ser prostituidas en Punta Arenas.

El hecho fue detectado en el Aeropuerto de Mendoza. Las jóvenes contaron que las convencieron en el boliche Nitza y pocos días después tenían un pasaje de ida a Chile, aunque ni siquiera conocían el lugar al que iban. Ellas no tenían trabajo, venían de una familia con serios problemas económicos y una de ellas hasta reconoció estar drogada al momento de viajar. Lo que no sabían era que todo estaba armado para que trabajaran en el cabaret ‘Tentación’. La dueña del lugar había pagado los pasajes y también tenía acordado el precio por cada chica. En esa causa se hallaron dos de las jóvenes de las que se hablaban en los cruces de mensajes, pero no se sabe qué pasó con el resto de las que se mencionan.

Un operativo realizado por la Policía de Investigaciones de Chile para esa causa detectó que en ‘Tentación’ había 15 argentinas alojadas y otro grupo de mujeres extranjeras, algo que para Punta Arenas es común.

Ese caso sirvió de detonante, pero la investigación no siguió en la justicia chilena tras el rastro de ese lado de la trama, que es central. Los mensajes entrecruzados entre quienes hoy están presos describen cómo funciona la trama de un negocio que crece y que está atomizado: no hay una gran organización, sino muchas pequeñas unidades que aprovechan la coyuntura. Ese negocio crece y se alimenta de varias vías. Por un lado el crecimiento de la oferta de empleos para argentinas en Chile. Por el otro, las restricciones y disparidad de leyes para combatir la trata de personas que hay en ambos países: el negocio de la prostitución se muda en gran parte al otro lado de la cordillera.

Con la llegada de la temporada de verano, se potencia. ‘Hay mucha oferta de trabajo y lo bueno es que se paga en dólares. Pero hay que tener cuidado porque hay de todo. La clave es tener seguro un contrato, tratar de conocer a quien ofrece el trabajo y buscar referencias’, explica la dueña de una agencia de empleo que habitualmente contrata jóvenes mendocinas para que trabajen en todo el continente.

Fuente: MDZ