Primero, hace unos 10 años, fue la construcción de Veladero la que encendió la mecha y puso los alquileres por las nubes. Luego, a partir del 2010, Pascua-Lama hizo explotar el mercado porque la envergadura de proyecto era más grande y la renta de inmuebles se acomodó en valores aún más altos. Ahora, y tras el freno que le puso Barrick al proyecto binacional que ya se cobró el trabajo de al menos 6.700 personas, el sector inmobiliario empezó a sentir el remezón no sólo en la clase media-alta de inmuebles, sino que ya dio muestras de trastocar también al segmento más bajo, o sea de aquellos alquileres de entre 2.000 y 4.000 pesos que son ocupados por personal que trabaja en las minas y que no es jerárquico. DIARIO DE CUYO consultó a miembros de la Cámara Inmobiliaria de San Juan por este escenario y creen que se viene una baja en el precio de los alquileres en orden al 15%, en departamentos y casas que hoy superan un mensual de 5.000 pesos y trepan hasta los 15.000 pesos. Mientras que para el segmento inferior dijeron que ‘’difícilmente’’ baje pero sí que ‘’es posible’’ que no suba ‘’por un tiempo’’.
El parate minero a más de 4.000 metros está provocando acá abajo fuertes coletazos. Por ejemplo, la empresa Techint -constructora del proyecto junto a Fluor- ya se desprendió de 30 departamentos y avisaron a los locatarios que entre diciembre y marzo dejarán libres los otros 90 que tienen alquilados en San Juan. Toda una señal. También había contratistas del proyecto que tenían tomado por completo dos hoteles, el Terraza y Arenales -ambos de 3 estrellas-, que disponen de unas 42 habitaciones en total, y ya decidieron romper contrato, según informó el empresario Rubén Dallazuana.
‘’Como hubo un efecto terremoto con Veladero y Lama, que generó que los propietarios decidieran cobrar locuras por la simple razón que había un cliente dispuesto a pagarlo, ahora el efecto es a la inversa’’, dijo el empresario Luis Figueroa. ‘’Para que se den una idea, antes venía un directivo extranjero que decía ¿cuánto vale esta casa? 8.000 pesos, bueno la quiero ya y le pago 10.000 pesos’. Y en los inmuebles más chicos era más o menos igual, porque la persona que lo tuvo alquilado 5 años a un empleado de comercio en 1.200 pesos, se sacó de encima a ese inquilino porque sabía que un minero podía pagar 50% más por esa vivienda’’, agregó. Hugo Coll, propietario de una reconocida inmobiliaria local, dejó claro que el impacto se siente en todo el abanico de clientes: ‘’Tengo un cliente minero al que ya le comunicaron el despido, lo indemnizaron y me avisó que en unos meses deja el departamento, y eso que es de un costo bajo, de 2.000 pesos’’, comentó.
En esta última década, el boom minero generó que la plaza que estaba libre para alquilar se copara y aparecieran decenas de bloques de departamentos conocidos en la jerga de la construcción como ‘’nidos’’, especialmente en Rivadavia, Santa Lucía y Capital. Es el que ‘’derrame’’ llegó a sectores bajos, donde se vieron beneficiados un albañil o soldador que vieron duplicar sus ingresos y que quedaron en condiciones de pagar un contrato de alquiler alto. ‘’El costo de los inmuebles fue de la mano de la minería y el resto de los trabajadores la ligó’’, explicó un encumbrado empresario capitalino que cuenta en su haber con 26 departamentos. La ecuación que hacen los propietarios de viviendas en alquiler es que el mercado se acomodará bajo el paraguas de la ‘’oferta y la demanda’’. ‘’Vamos a tener todos que poner los pies sobre la tierra, especialmente los que pretendían tener renta alta’’, apuntó Figueroa.
