El momento es complicado en Sportivo. De la angustia por la racha adversa en la B Nacional, ahora pasaron a la violencia y el capítulo más triste de esta escalda se dio en la noche del jueves cuando el plantel regresó a la sede del club tras el entrenamiento en el Bicentenario. En ese momento, un grupo de hinchas esperó que los jugadores se ducharan y los abordaron con la intención de pedirles más actitud, más esfuerzo para salir del momento. Hubo una charla primero, luego subieron el tono y el volante David Drocco fue el que se llevó la peor parte porque lo empujaron, le arrojaron un par de golpes y como corolario le habrían mostrado un arma de fuego. Cuando detonó esta situación, intervinieron también dirigentes entre los que estaban Carlos Díaz -gerente general- y Henry Carbajal -secretario-. Luego de la alta tensión, bajaron decibeles y finalmente todos (jugadores, hinchas y dirigentes) acercaron posiciones y priorizaron a Desamparados por encima de todo. Tal fue el punto de acuerdo que desde el club no hubo denuncia policial alguna, ni mucho menos de parte del plantel y del propio David Drocco. Todo quedó minimizado a un exceso del momento y ahora, todos se encolumnaron tras el objetivo de dejar a Sportivo en la B Nacional.
Drocco no quiso hacer declaraciones ni tampoco mostró intención alguna de alejarse de Sportivo. Solamente, al final de la práctica de ayer aclaró que no quiere agrandar los problemas que ya existen y que se concentrará solamente en dar todo por el equipo. En tanto, Carlos Díaz como gerente del club, insistió en que fue una discusión fuerte y nada más pero que para nada afecta la normal convivencia de todas las partes que son la vida de Desamparados. Un capítulo oscuro que todos quieren olvidar rápidamente en Puyuta.
