El portero Jorge Mangeri fue procesado ayer con prisión preventiva por el juez de instrucción Javier Feliciano Ríos por el homicidio agravado de su vecina Angeles Rawson (16), hallada asesinada en un predio de basura. El magistrado ordenó además un embargo de $1.000.000 sobre sus bienes. El juez no precisó qué motivos llevaron a Mangeri a cometer el grave delito.

Al portero le imputaron ‘homicidio agravado por alevosía, por el estado de indefensión de la víctima’, pues estaba atada de pies, manos y muslos, y quedó viva cuando la arrojaron a la basura y murió por el mecanismo de compactación de residuos. El ataque inicial ocurrió en el edificio de Ravignani 2.360 del barrio porteño de Palermo; la chica apareció en José León Suárez.

Para el juez fue fundamental hallar ADN del portero en las uñas de 3 dedos de la víctima, y descartó la posibilidad de que ese rastro genético sea de otro. Para Ríos, el portero la mató entre las 9.50 y las 22.08 del 10 de junio después de interceptarla en el primer horario en el edificio, donde la chica intentó defenderse, rasguñando a su atacante.

También tuvo en cuenta otras pruebas, como la diferencia de contexturas físicas entre la víctima y el portero, el dominio que éste tenía del edificio, que estaba a cargo de la recolección de la basura y el testimonio acerca de que el día de la desaparición de Ángeles, Mangeri les pidió a los vecinos que sacaran las bolsas antes del horario habitual. También descartó que el detenido estuviera en otro lugar a la hora del crimen, como quiso probar la defensa.

El juez estableció en su fallo que el portero la ató, le colocó una bolsa de nylon verde en la cabeza, así como una soga con varios nudos alrededor del cuello y en ese estado la puso en una bolsa de consorcio para luego introducirla en el circuito de recolección de basura. Ríos no pudo establecer dónde la interceptó, cómo transportó su cuerpo ni dónde lo arrojó, pero remarcó que las maquinarias de la CEAMSE la aplastaron cuando estaba viva.