Veinte puntos, clasificado una fecha antes y hasta esperando ahora rivales para la Segunda Fase. Esa es la feliz realidad que rodea el ambiente en Atlético Unión. Sí, ese mismo que a principios de año estaba desbordado por embargos, juicios y que para colmo hasta se había ido a la B local. Peor no se podía estar pero Raúl Antuña y su grupo de trabajo redoblaron la apuesta. Se la jugaron y les salió porque la apuesta rindió y hoy el entrenador del Azul, primero de la Zona B e inalcanzable para el resto, sabe que llegó la hora de los agradecimientos porque no se puede olvidar de nadie.
‘Esto es mérito de los jugadores. De su decisión, de su aplicación al trabajo. Los que se quedaron, confiaron en nosotros cuando no habían sido fáciles las cosas y ellos se merecen nuestro gracias. Los que vinieron, se la jugaron porque los antecedentes no eran buenos. Pero todos laburaron, pusieron todo y ellos ahora lo disfrutan. No hay que dejar de agradecer a la dirigencia que con todos los problemas que tenían encima, trataron siempre de cumplir con los que les pedimos. Acá funcionaron todos y ese es el secreto de este éxito pero cuidado, no ganamos nada todavía. Queda demasiado y mucho más difícil’.
Metido en el análisis del equipo, el Purruco habló de los malos y de los buenos momentos que le entregó este Unión: ‘Seguro que el golpe más doloroso fue contra Maipú en el debut. Nos dolió porque esperábamos otra cosa y no salió nada. Pero después hicimos buenos partidos como los dos en Mendoza ante Gutiérrez y Maipú, en San Francisco contra Belgrano también. Fuimos evolucionando y creo que nos falta encontrar algo más de regularidad para seguir siendo sólidos en todos los movimientos que tenemos en defensa, en el medio y en el ataque. Ahora se viene lo más duro y sabemos que los 15 con los que vamos a pelear por un ascenso tienen sus argumentos, sus pretensiones pero nosotros somos humildemente Unión, un equipo que siempre deja todo y que nunca se dará por vencido por más fea que venga la mano en donde sea que nos toque jugar’.
