Hace dos semanas atrás, Arbol Verde dejó en el camino a Leonardo Murialdo de Mendoza por penales y la reacción de los mendocinos fue denunciar incidentes y varias cosas extrañas en el Barrio Cabot. Es más, intentaron una protesta que no prosperó pero ayer todos los ojos estuvieron puestos en incidentes que nunca sucedieron. Desde la llegada de Andes Talleres y hasta la misma salida del elenco mendocino, todos los hinchas que coparon la Fortaleza Verdolaga se mostraron más que respetuosos, confirmando que las acusaciones habían sido poco menos que exageradas por parte de Murialdo.
Ya en el partido, el aliento fue intenso para Arbol Verde pero cuando llegó la serie de penales, el silencio se apoderó del estadio. Fueron minutos eternos que terminaron con las lágrimas de muchos en las tribunas y en los jugadores de Arbol Verde pero cuando se retiraban los jugadores de Andes Talleres, surgió el aplauso espontáneo para despedirlos como justos ganadores de un simple partido de fútbol.
No hubo guerra, no hubieron incidentes. Todo terminó en paz pero con la lógica amargura del pueblo Verdolaga que volvió a reunir a varias generaciones de sangre arbolina porque ver a Daniel Torres, Adrián Sánchez, Fabián Aciar y hasta a Duilio Costa sufriendo por esa clasificación que no se dio, no es poca cosa. Lo demostró este Arbol Verde al que muchos critican, viviendo una fiesta que no terminó en clasificación pero que limpió la imagen que algunos quisieron ensuciar.
