El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, libraba ayer una carrera contra el tiempo para encontrar, en la mesa de negociación, una salida a la crisis hondureña bajo la presión del ultimátum dado por Manuel Zelaya a la mediación.
Zelaya, el presidente depuesto por el golpe de Estado, ya advirtió en Managua que esperará hasta este fin de semana para que el proceso de diálogo liderado por Arias rinda frutos y él sea reinstalado en el poder.
"A las 12 de la noche (de ayer) vence el plazo para que el gobierno golpista cumpla con las resoluciones de la ONU y la OEA para que me restituyan al poder (…). Si a esa hora no hay una resolución en ese sentido, damos por fracasadas las negociaciones en Costa Rica", manifestó.
